BASES DE LA PARAPSICOLOGÍA
 

1.- Yo he estudiado especialmente las bases de la Parapsicología. Veamos como ha sido.  Mi vocación por la Parapsicología creo que es innata. A los trece o catorce años ya era un estudioso y experimentado en Radiestesia, fiel discípulo de un experto y ex-profesor mío de Primaria, el Hermano Federico de las Escuelas Cristianas, del que guardo un recuerdo entrañable. Yo siempre he visto en la Parapsicología una ventana al más allá. La transmisión de pensamiento, la telepatía o el espiritismo ¿acaso no nos trasladan ya al mundo de lo invisible e imperceptible?.

Mi primera pretensión fue comprobar la existencia del fenómeno parapsicológico, quise ver con mis propios ojos la existencia de la transmisión de pensamiento, de la telepatía o de la adivinación del futuro, y lo conseguí. Lo conseguí especialmente con la ouija y otras formas de espiritismo. Esta fue mi primera etapa. (Por cierto, la palabra ouija no consta en ninguno de los diccionarios que yo tengo, esto ya quiere decir algo, refleja el descuido que tienen las ciencias ortodoxas y académicas respecto a la Parapsicología).

Luego, después de esta primera etapa, pensé que lo que estaba detrás del fenómeno parapsicológico era tan importante que debía poder encontrarlo también a través del estudio de la Física y de la Psicología, debía transpirar de alguna forma en estas ciencias. Piénsenlo Vds, ¿verdad que debe ser así?.  Y así ha sido, me he pasado muchos años estudiando estas disciplinas y, a este respecto, he escrito últimamente Psicología Perenne, publicado en 1997, y Descubrimientos estelares de la Física Cuántica, publicado este año. He entrado en estas disciplinas con la profundidad que me ha sido posible, y he podido comprobar, entre otras cosas que precisamente las bases de la Parapsicología están en la Física y en la Psicología. La Parapsicología, que a veces parece hallarse en un callejón sin salida, tiene unas bases bien patentes en la Física y en la Psicología, y una posibilidad de expansión clara en la Psicología, como ha podido comprobar, sin ningún género de duda, la Psicología Transpersonal, y como yo he podido constatar también, sobre todo con el estudio de los arquetipos.

De lo que yo voy ha hablar ahora es de la Física, de las bases que proporciona la Física, cuando llega a suficiente nivel de profundidad, a la Parapsicología, especialmente para la comprensión de la transmisión de pensamiento y de la telepatía, que necesitan un medio transmisor. En este caso, estudiada la Física en profundidad, nos encontramos con la Física Cuántica y con la Cosmología que, como veremos, es su compañera inseparable. Vamos a hacer una incursión al mundo cuántico, voy a expresarme con el lenguaje llano, pero eso sí, con el nivel de profundidad que tiene esta realidad cuántica, sin recurrir a las fórmulas matemáticas pero con la calidad conceptual que permita comprender, hasta el punto que nos sea posible, las cosas tal como son y se desenvuelven.  

 

2.- Profundicemos en el conocimiento de la materia, hagamos un viaje al mundo cuántico, como si de un deporte acuático de inmersión se tratara, pero no se preocupen, todo es muy sencillo y comprensible si se explica bien y voy a esforzarme en hacerlo.

Un objeto cualquiera, ¿qué es esa mesa sobre la que me apoyo?. Viajemos en profundidad, hagamos una inmersión a la realidad cuántica sobre la que asienta.

¿De qué esta hecha la materia, esta mesa por ejemplo?. De tejido vegetal, de moléculas, de átomos, de partículas atómicas. Hemos llegado a las partículas, pero ¿qué son las partículas atómicas?. Esos leptones, quarks y mesones o, dicho de forma que nos suena más habitual, esos protones, neutrones, electrones ...  ¿Pequeños corpúsculos de materia, quizá como pensó Demócrito?. Nada de esto, el corpúsculo no tiene sentido en el reino de la cuántica. Y es que, al ocuparnos de las partículas atómicas, ya estamos en el reino de la cuántica. Y si no son corpúsculos ¿qué son?. Veamos.

Veamos la historia del fotón. Es importante la historia del fotón porque, al respecto de esta discusión de si es onda o de si partícula, la historia del fotón es muy antigua, la más antigua, porque la luz ha estado siempre aquí para ser observada, el electrón o el protón también han estado siempre aquí pero no para ser observados. Por otra parte, luego se fue viendo que lo que sucedía con el fotón se podía aplicar al electrón, y todavía más, se fue viendo después que se podía aplicar no sólo al electrón sino a  todo el resto de las partículas atómicas.

El estudio de la luz interesó a los científicos desde el mismo comienzo de la Ciencia. Interesó a Isaac Newton, al que conocemos especialmente por sus descubrimientos en torno a la gravedad, pero que también investigó, con la profundidad que le fue posible, la luz. Newton llegó a la conclusión de que la luz está compuesta por partículas luminosas. De su misma época era el holandés Christian Huygens, al que los canales de la Haya le habían resultado un marco en el que desarrolló profundos conocimientos respecto al fenómeno ondulatorio. Huygens estaba convencido de que la luz era un conjunto de ondas luminosas. Prevaleció, claro, la opinión de Newton, que arrollaba por su autoridad. Fue unos cien años después, en 1801, cuando Thomas Young expuso el famoso y sencillo experimento de la doble rendija. La luz al pasar a través de la doble rendija se proyectaba en una pantalla detrás y ofrecía la típica interferencia de ondas. No cabía duda, la comunidad científica no tuvo dudas, la luz era un fenómeno ondulatorio. A mayor abundamiento, en la segunda parte del siglo XIX, con James Clerk Maxwell se comprendió plenamente que la luz era una onda del espectro electromagnético que él había definido. Pero la historia continúa.

Al inicio del siglo XX, Max Planck encuentra que la luz se comporta de forma discontinua en forma de paquetes, o trenes de onda. Al comportarse en forma discontinua y de paquetes o trenes, actuaba como partícula, pero eran paquetes o trenes de ondas. O sea que ya podemos vislumbrar que la luz es las dos cosas, onda y partícula. En este tiempo, Albert Einstein, investigando el fenómeno fotoeléctrico, avaló la fórmula de Max Planck y a los paquetes o trenes de ondas les llamó cuantos y, en este caso de la luz, los  cuantos eran fotones. Einstein no tuvo duda de que estos fotones eran partículas.

Y al final de la historia debemos colocar a otros dos grandes de la cuántica, Louis de Broglie y Erwin Schrödinger, que aportaron su conocimiento matemático a la resolución del enigma de lo qué es la materia en su esencia última: partícula o vibración ondulatoria. Louis de Broglie aportó la ecuación de onda de la materia, en la que se apercibe que la materia depende de una dinámica vibratoria. Erwin Schrödinger aportó la famosa ecuación de la función de onda, la que podemos decir que es el núcleo central de toda la teoría cuántica. La ecuación de la función de onda define la evolución de la función ondulatoria y calcula las probabilidades de que se manifieste la partícula,  que sucede con el colapso de onda al entrar en contacto con un aparato de medida o un receptor adecuado. Fijémonos en que ambas ecuaciones definen a la materia en función del fenómeno ondulatorio.

Bueno, pero al final, ¿en qué quedamos?, ¿de qué está hecha la materia?, ¿de qué está hecha lo que denominamos partícula atómica y que ya solemos considerar como el último ladrillo del edificio de la materia?. Puedo afirmar categóricamente que lo que entendemos como corpúsculo o partícula no existe. En su esencia última la materia es vibración, es onda. Lo que los físicos de partículas captan como partículas son ondas que se manifiestan como partículas.

En su esencia última todo son vibraciones ondulatorias. Es la interferencia ondulatoria y el consiguiente efecto frenado lo que ocasiona el colapso de onda y la manifestación como partícula. No es que se convierta en partícula, no, solamente es que se manifiesta como partícula, continúa siendo onda.

El efecto frenado, consecuencia de la interferencia de complejos vibratorios – paquetes o trenes de onda vibratorios – es la esencia de todo lo más esencial en la materia: inercia, gravedad, manifestación como partícula y fuerzas interactivas de la Naturaleza. No es poco,  ¿verdad?. Sin el efecto frenado no existiría la inercia, y no existiría la gravedad ni la materia ni las cuatro fuerzas que la interaccionan.

 

3.- El efecto frenado presupone un campo vibratorio en expansión y un campo puro o primordial. Veamos. Presupone un campo vibratorio en expansión, porque si existe el efecto frenado es que existe algo en movimiento que es frenado, y este algo es el campo vibratorio en expansión. Presupone un campo puro o primordial, porque el efecto vibratorio u onda necesita una substancia que vibre, y necesita seguir un orden  tan exquisito que cuando se conoce y se para a pensar en él resulta sobrecogedor. Pararse a pensar en el orden que envuelve el comportamiento de una partícula atómica, por ejemplo, asombra y sobrecoge. ¡Y parece mentira, pero hay muchas persona que piensan que el orden de la Naturaleza surge porque sí!. Pues no, también estamos otros que pensamos que el Orden de la Naturaleza tiene su razón de ser y su base de apoyo. ¿La evolución natural?, bueno, quizá, es posible, pero entonces la evolución hay que considerarla  antes del big-bang, en un lapso de tiempo alrededor de lo infinito antes del big-bang.

Y todo esto,  sobretodo el campo vibratorio en expansión que, por cierto, concuerda plenamente con la teoría del holomovimiento de David Bohm, nos conduce a un determinado modelo de Universo. A ver, ¿a Vds. que les parece?. Que el big-bang surge como la explosión de un punto, como quieren algunos. O que el big-bang surge de la desestabilización del campo vibratorio en expansión que ya existía previamente. A mi lo de que el big-bang surge de un punto en donde está acumulada toda la energía del Universo me parece tan inverosímil como la leyenda de la tortuga. Existe una antigua leyenda nórdica que dice que el Universo se aguanta encima de la concha de una tortuga. Pues así de inverosímil me parece reducir el origen del big-bang a un punto. En cambio, sí que parece de acuerdo con los hechos y bello entender que antes del big-bang ya existía un campo vibratorio en expansión, y que el big-bang resultó de la desestabilización de este campo.

 

4.- Pero volvamos al centro de la teoría cuántica. Verán que aquí es congruente dar saltos desde lo más grande, el modelo de Universo, a lo más pequeño, la partícula atómica. Es que una cosa presupone otra y no se puede entender una sin la otra. El movimiento del Universo que da energía a todo y el comportamiento más elemental que es el efecto frenado que conforma la materia. Volvamos, pues, al centro de la teoría cuántica, a la ecuación de Schrödinger. Aquí está el meollo de la Física Cuántica y aquí todo es mágico.

La ecuación de Schrödinger expresa la evolución en el tiempo de la función de onda. Esta función de onda es el estado vibratorio en el que se halla la partícula atómica antes de ser detectada, y es un estado que no puede ser detectado como tal en esta forma vibratoria, sólo cuando tiene lugar el colapso de onda, al entrar en contacto e interferir con el receptor adecuado y cuando tiene lugar el efecto frenado del que vengo hablando, es  cuando se manifiesta como partícula.

Veamos el aspecto mágico. Supongamos una bola encerrada en una caja y supongamos también encerrada en una caja una partícula atómica en el estado de función de onda antes de ser detectada como partícula. Observemos la diferencia entre la bola, como ejemplo de objeto material corriente, y con la función de onda, como ejemplo de comportamiento mágico. La bola no sabremos donde está hasta que abramos la caja, pero sabemos que estaba en algún sitio, en cambio, ¡la partícula en estado de función de onda no estaba en ningún sitio!.

La función de onda de la de la ecuación de Schrödinger nos pone en evidencia de lo que se ha llamado realidad matemática porque la detectan las fórmulas matemáticas, o se la ha llamado realidad probabilística porque la ecuación de Schrödinger nos da las probabilidades de que se pueda detectar como partícula. También se la ha llamado realidad virtual porque es de esta forma virtual como se encuentra. Pero la verdad es que es una realidad que los medios científicos no pueden detectar, así que ¡ya tenemos una realidad que los medios científicos no pueden detectar!. De manera que, cuidado, no se apuran demasiado por lo que está científicamente demostrado o no, en Parapsicología por lo menos. ¡La propia realidad no está científicamente demostrada!.

Me complace también hacer observar que todo este comportamiento misterioso de la realidad cuántica está de acuerdo con la concepción de David Bohm, que tiene en cuenta un orden explícito que se ve y un orden implícito que está  detrás y no se ve y, por supuesto, tiene en cuenta, a nivel cósmico, un holomovimiento que concuerda con nuestro campo vibratorio del Universo en expansión. 

 

5.-  Si las cosas fueran como deben, si los hechos fueran tenidos en cuenta, si a la Parapsicología se le reconociera su lugar, entonces resultaría que la Parapsicología aporta hechos como la transmisión de pensamiento y la telepatía, una demostración de que el pensamiento flota en este vacío, de que el campo vibracional-campo puro conduce el pensamiento.

Con esta concepción tenemos un reino para los espíritus, para los ángeles y los arcángeles, para Dios, y para muchas cosas más. El espiritismo tiene mucho sentido y mucho camino por recorrer en sus diversas formas. Yo he intentado estudiar este reino de los espíritus, de los ángeles y de los arcángeles, este reino de Dios, a través de los arquetipos. Aunque a este nivel mejor que arquetipos deberíamos hablar de eidades. He intentado penetrar en este mundo a través de la realidad de los arquetipos y de las eidades. Los arquetipos, en efecto, ya abren una ventana hacia este reino infinito. Conceptos como chakras o como arquetipos, o como los meridianos de la acupuntura, adquieren una base lógica en los conceptos que acabo de señalar de la Física Cuántica. Todos los fenómenos parapsicológicos adquieren una base comprensible. La transmisión de pensamiento y la telepatía, por ejemplo, ya tienen en el campo vibratorio en expansión y el campo puro la substancia capaz de conducir el pensamiento, donde podemos entender que se desenvuelven.

Por otra parte ¡es que, con esta concepción campo vibratorio – campo puro y conociendo la naturaleza del pensamiento, si esta transmisión de pensamiento y telepatía no fueran conocidas, las podríamos presuponer, podríamos preconizar su existencia!, de igual forma que Maxwell preconizó la existencia de las ondas de radio antes de que fueran detectadas por Hertz.

por Ramon Marquès  

Conferencia pronunciada en el MAGIC 2004, Barcelona, 7-XI-04

 

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