EL SALTO EVOLUTIVO DE LAS RELIGIONES

 

   Es el desafío de los tiempos, es la constatación de que existen en el mundo personas suficientemente preparadas, y es el reconocimiento de que todos somos destellos de luz divina y tenemos capacidad para conectar con el Reino de la Luz. A pesar de todas las negatividades que en nuestra época pululan por doquier, existen también muchas personas, ampliamente repartidas en nuestra sociedad, que en lo profundo de su ser esperan el salto evolutivo de la Religión de sus antepasados y que están preparadas para asumirlo. Con la aclaración de que lo que digamos es válido para la Religiones Cristianas igual que para las demás Religiones. Todas, en efecto, requieren una revisión. La Religiones Cristianas por estar ubicadas en un medio culturalmente muy evolucionado, heredero de la cultura greco-romana, tienen indudablemente más responsabilidad que otras a este respecto y estarían muy bien situadas para iniciar lo que podría ser un efecto dominó. Revisar con amor y buscar la Verdad, no se olvide, es utilizar una capacidad que procede del Reino de la Luz, es utilizar una potencialidad divina, y se puede decir, igualmente, que lo inverso es propio del Reino de las Tinieblas.

   Una revisión, un salto evolutivo que ¿acaso requiere muchos Concilios? No, en absoluto, la vía de los Concilios ya ha demostrado sobradamente que no es válida. Los Concilios, en cuanto a buscar la verdad, han demostrado a través de la Historia que no pueden sobrepasar el lastre de los supuestos y de los intereses creados. Se necesitan mentes nuevas, abiertas, libres para llegar hasta el fondo de las cuestiones y motivadas por el impulso de la búsqueda de la Verdad.

   El salto evolutivo y el punto de partida para una Nueva Era creo que serían una misma cosa a partir de: La renuncia a la infalibilidad. Así de fácil, la renuncia a la infalibilidad. El hombre, por propia naturaleza, es un ser falible. Uno de sus fines primordiales que dan sentido a su vida es buscar la Verdad, pero reconociendo el hecho comprobado de su falibilidad. Lo contrario es una postura de soberbia que se aparta de un correcto humanismo y dificulta el camino de búsqueda de la Verdad.

   Buscar la Verdad, lejos de falsos presupuestos de infalibilidad, este es el salto evolutivo y el camino de inicio de una Nueva Era, una Nueva Jerusalén, donde forzosamente deben encontrarse la Ciencia y la Religión. Una Ciencia, eso sí, que haga el esfuerzo de entender de dimensiones que vayan más allá de lo que es materia, dimensiones de las que se irá percatando y no le quedará otro remedio que incluirlas y ocuparse de ellas, y una Religión que renuncie a presuntuosos principios de infalibilidad de los  que tarde o temprano tendrá que retractarse. Un camino que sea válido tanto para creyentes como no creyentes y en el que lo más importante no es el creer sino la buena voluntad en la búsqueda de las respuestas. Cuando esto llegue habrá motivos para creer en el destino de la Humanidad, a expensas del correcto desenvolvimiento  - por lo menos por parte de unas minorías - del potencial positivo inherente al hombre originario del Reino de la Luz. Este salto evolutivo supondría, en efecto, una apertura que permitiera buscar en el Reino de la Luz sin lastres innecesarios. Con una universalidad generada espontáneamente. 

por ARMAGEDÓN 

 

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