EL FENÓMENO PRO-ANTI NORTEAMERICANO 

 

El fenómeno pro-anti norteamericano existe y hasta es preciso denominarlo de alguna forma. Todos podemos saber en seguida de que se trata, todos tenemos experiencia sobre el mismo. Hace falta sólo escuchar la conversaciones de nuestro alrededor y en seguida, cuando se habla sobre los norteamericanos, algunos les ven con simpatía y les consideran la salvaguarda de la libertad y de la civilización occidental, y otros en cambio les ven como el origen de todos los males, desde la pobreza a las más diversas injusticias. El mundo podemos decir que está dividido en estos dos espectros de opinión. Por lo tanto es obvio que estamos ante una realidad de la máxima importancia que convendría analizar. Después de los acontecimientos trágicos del 11 de septiembre, creo que nadie tiene dudas de tal importancia.

 

EL OBSERVADOR QUE ANALIZA.-Un observador o un comentarista nunca es neutral, por más que alguien se esfuerce. Así que me parece de buen hacer que yo exponga mi posición de entrada, antes de comenzar lo que pretendo sea una visión analítica. Yo me definiría como una persona conservadora, en el sentido que pretende conservar lo que tenemos, y a la vez como inquietamente progresista, con la pretensión constante de mejorar eso que tenemos. Me siento pues orgulloso de cuanto ha conseguido nuestra Civilización, de sus cotas de progreso y libertad, a la vez que siento la inquietud y la desazón de lo mucho que falta por hacer y sobre todo de los graves errores en los que se incurre. ¿De izquierdas o de derechas?. Creo que felizmente he superado este binomio. Entiendo que a veces es conveniente aplicar soluciones políticas tradicionalmente de derechas, y a veces lo que resulta idóneo es recurrir a estrategias que se consideran de izquierdas. Tengo la sensación de que, felizmente, he superado el binomio izquierdas – derechas. Me parece que lo contrario es caer en una trampa. Si bien se pretende llegar a un buen fin, se cae en la trampa de los medios para lograrlo, que en realidad ciertos partidos  - de izquierdas o de derechas -  erigen en fines. Presos en sus propias redes, los objetivos, al final, se reducen a las  estrategias de partido, ya que difícilmente pueden ir más allá hacia la libertad, la justicia y el bienestar que predican.

Me parece que lo mejor es conservar lo que tenemos y mejorarlo. Y esto, como digo, lo aplico a nuestra Civilización. ¡Ojalá nunca hubiera caído el Imperio Romano!. Nos hubiéramos ahorrado más de mil años de oscurantismo. Más de mil años de ignorancia y de guerras continuas, que hubiéramos podido, en el caso de no haber tenido lugar aquel derrumbe, aplicar para ir puliendo y mejorando el sistema, lo que nos hubiera permitido estar ahora mucho más evolucionados. La Civilización Romana había llegado a unas cotas importantes y tuvo personajes de la sabiduría de Cicerón, valía la pena continuar por allí.

Yo admiro los avances de la Civilización Occidental. Avances culturales y tecnológicos y en pro de los derechos humanos, que han permitido unas cotas de libertad y de bienestar social que sería un suicidio ignorar. Y en este contexto hay que reconocer que el pueblo norteamericano ha tenido y está teniendo una posición muy principal e incuestionable.

¿Quiere decir esto que estoy conforme con todo?. No, ni mucho menos. Veo una serie de problemas gravísimos de los que todos somos responsables (no solamente el pueblo norteamericano), que me limitaré a enumerar:

   1/ La ignorancia y la pobreza del Tercer Mundo. Y cuando digo ignorancia no pretendo que aprendan lo mismo que nosotros sino que planteen ellos mismos su propio proyecto de conocimiento. Y todavía debería apuntar simplemente a la ignorancia y a la pobreza, sin especificar de dónde, ya que nuestro mundo tampoco es ajeno ni nada que se le parezca.

   2/ El impacto ecológico del consumismo desenfrenado y del poco respeto a la Naturaleza, que está destruyendo el planeta.

   3/ El imperio del Capital, como una maquinaria ciega movida por la productividad y las ganancias.

   4/ El mundo científico, que todo y su elevado grado de desenvolvimiento, no ha descubierto las dimensiones sutiles que hay detrás de la materia. O mejor, las han descubierto unos pocos pero la gran mayoría, la que detentan el estatus oficial, continúan anclados en posiciones que bien podríamos calificar de decimonónicas, donde no hay más que lo que se ve, toca y puede medir. Existe al respecto, en efecto, una auténtica conspiración para ignorar todos los fenómenos de la Parapsicología.

   5/ Las religiones. Que deben ponerse al día y universalizarse. El hombre es un animal religioso, que necesita de la Religión. Pero las religiones deben entender que ya hemos superado la Edad Media de aquel magisterio infalible, capaz de llevar a las barbaries que todos conocemos. El auténtico Renacimiento de las religiones debe comenzar renunciando a la infalibilidad. ¿Verdad que así cambiarían muchas cosas y se esfumarían los fanatismos y los fundamentalismos?.

   6/ Las propias inconsistencias de la Democracia o el prevalecer la solución que apunte la mayoría. La razón es del que la tiene, esté en minoría o en mayoría Es incuestionable, no obstante, que la Democracia, con todos los defectos que pueda tener, es el mejor de los sistemas políticos inventados hasta ahora, si ninguna duda. Pero esto no obsta a que haya que apuntar a mejorarla, buscando soluciones y alternativas. Ya que perfecta no es, ni siquiera en su misma esencia fundamental de dar la razón a la mayoría por principio.

 

EL ANTIAMERICANISMO.- No voy a hablar del proamericanismo porque es algo obvio que exista y no necesita explicación. No creo que requiera explicación el patriotismo del pueblo americano ni la postura favorable de los que valoran la posición de América como cabeza y motor de Occidente, o mejor dicho sí que requiere también explicación –lo veremos luego- aunque no llama la atención. Pero sí que llama la atención la apasionada postura contraria, el antiamericanismo visceral que sale de dentro y sin saber bien porqué. Y fíjense que digo: sin saber bien porqué. Si se saben las razones ya es un fenómeno racional que se analiza por si mismo. No obstante, aunque razones siempre se pueden aducir, si se observa bien, pronto se cae en la cuenta que el antiamericanismo es un fenómeno instintivo que va claramente más allá de lo racional.

Es que el antiamericanismo es un hecho muy extendido, lo encontramos aquí y allá y el Islam podríamos decir que lo ha erigido como una especie de bandera. No es que, como digo, falten razones pero entiendo, claramente, que no son suficientes, por lo menos en la mayoría de casos. Me parece que sucede como en la anécdota: recuerdo que una vez le preguntaron -entre amigos- a un joven, que se había comportado muy activamente en una manifestación, por qué motivos se manifestaba, quedó parado en actitud de reflexión y no supo qué contestar.

No es que deban desatenderse las razones lógicas. Al contrario, debe comenzarse por aquí, ya que ello es algo elemental. Y yo acepto todos los razonamientos que se puedan formular, de entrada no rechazo ninguno. Pero detenerse en los razonamientos lógicos sería algo insuficiente que al final llevaría a la desorientación y el fracaso. El fenómeno pro-anti USA hay que analizarlo como una postura que va más allá de la razón. Hay que entenderlo contando con el reino de los arquetipos, o mejor aún con el reino de Eidos. Hay que contar con los arquetipos del imperialismo y de anti-imperialismo, pero es que es más que todo esto, es el peso de toda la Historia. De una Historia que no sólo está en los libros y en la memoria de las personas sino que permanece viva en el reino de Eidos.

Ya sé que hablar del reino de los arquetipos o del reino de Eidos suena a cuento de hadas, pero a veces la realidad sobrepasa a la fantasía y éste es el caso. De todos modos, la prospección a la Psicología más adelantada avala claramente tales “fantasías”. Véase, por ejemplo, toda la Psicología Transpersonal. También, por supuesto, la Parapsicología que cada vez se entiende más unificada a la Psicología, y ya iba siendo hora. O incluso la misma Física, nada menos que Roger Penrose nos habla de su búsqueda de la gran teoría unificada, cuántico – gravitatoria, en la que el tiempo que nosotros conocemos arrancaría de una intemporalidad real (en la que estarían presentes el pasado y el futuro). Es que, desde el punto de vista de la Física, contar con otras dimensiones es algo que se impone y se acepta claramente.

Ya entiendo que todo esto es mucho, que es adelantarse al grueso de los conocimientos oficiales o académicos. Lo siento, pienso que ya llegarán también ellos pero no hay tiempo para esperar plácidamente, ya que los hechos se nos van cayendo encima, el fenómeno pro-anti USA amenaza con un enfrentamiento bélico bipolarizado en las dos civilizaciones y de incalculables dimensiones. No es que este enfrentamiento declarado y a gran escala tenga que ser inmediato, por lo menos mientras las armas atómicas no estén más ampliamente repartidas, pero es que las soluciones tampoco se pueden improvisar, ya que en este caso requieren mucho tiempo y mucho trabajo.

Hay que contar con el reino de Eidos. Hay que contar con una dimensión en la que la Historia persiste, que persisten unos conocimientos culturales y que de alguna forma perviven unos acontecimientos y los espíritus de quienes los protagonizaron (en la dimensión eidética o ¡aquí reencarnados!). No creo que sea posible viajar materialmente al pasado como en las películas, pero sí que creo que estamos viajando constantemente con nuestra mente, sin saberlo, a este pasado que persiste en el reino de Eidos. Todos sabemos que estamos vinculados al pasado pero existen tipos de relación que ignoramos en una realidad que nos desborda: los espíritus de nuestros antepasados,  nosotros mismos como protagonistas de antaño ...    y todo un reino que desconocemos.

Nosotros conectamos constantemente con esta otra dimensión sutil. Nuestro cerebro es el más adelantado de los ordenadores y  -sin pagar ningún dinero- conectamos con conocimientos, con arquetipos o con el propio archivo de los hechos o los mismos espíritus de los protagonistas. ¿Le parece demasiado?. Es que nuestro mundo no es tan material como parece, supera en magia a aquello sólo evidente a nuestros sentidos corporales. Aunque, si un ordenador puede conectar con Internet y relacionarse con todo el planeta, tampoco debe sorprendernos que nuestro cerebro y nuestra mente puedan sintonizar con otras dimensiones, siendo que hemos quedado en que nuestro cerebro es el más perfecto de todos los ordenadores.

¿Pruebas de todo esto?. Naturalmente que sí. Hace sólo falta observar atentamente los hechos. La realidad arquetípica es algo que podemos comprobar. Podemos comprobar su fuerza, su inexorabilidad y su poder irresistible, como si se tratara de la condición de hallarse poseídos. La Psicología puede observar los razonamientos, los sentimientos, los valores y también todo el ancho mundo del inconsciente, de un inconsciente personal y de un inconsciente colectivo. Y es precisamente este inconsciente colectivo el que veo tan importante y fundamental, tan rico, tan evidente y tan amplio y complejo, que para mi se convierte en el reino de los arquetipos o, aún mejor, en el reino de Eidos.  

 

EN BUSCA DE LAS SOLUCIONES.- El camino es largo y difícil, debe comenzar conociendo el problema y entendiendo este origen en el inconsciente y luego buscar las posibles soluciones. Unas soluciones que no son fáciles, pasan por modificar el influjo arquetípico ligado a la falta de amor, por no decir claramente al odio. Todo lo cual debe seguir el trabajoso camino de la evolución.

La forma de conectar con el reino de Eidos es a través de los supuestos socio - culturales y de los valores, que sintonizan inconscientemente con lo que les corresponde en la otra dimensión sutil. El reino de Eidos es un océano inmenso y uno sintoniza con lo que le es homólogo. El camino en busca de las soluciones se encuentra con los propios supuestos socio – culturales y con los valores esenciales del ser humano, lo cual quiere decir que es preciso recurrir al conocimiento y al amor, es decir superar la ignorancia y la falta de amor. O sea que la solución está en la senda incuestionable de la evolución. Pero esta senda, larga y del laborioso día a día, puede recurrir también a un estudio de la Historia, la parte de sus propias raíces, y buscar una reconciliación con ella. A lo mejor no nos sirve la historia que nos enseñaron o la que nos ha llegado a nosotros. La Historia creo que admite un auténtico psicoanálisis de nuestra memoria histórica.

El reto es difícil: Evolucionar los  supuestos socio – culturales, evolucionar los valores y buscar unos arquetipos más evolucionados. Todo pasa por el camino de la evolución: cultura, valores y manejo adecuado de los arquetipos. Creo que todos estamos de acuerdo en el papel de la cultura y de los valores del individuo, el mensaje que pretendo introducir es el papel importante de los arquetipos. No nos conviene ignorar al reino de los arquetipos nunca, pero es que en el fenómeno pro-anti norteamericano juega un rol fundamental. 

 

Por Ramon Marqués. 7-X-01  

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