EL GATO DE SCHRÖDINGER

 

  El planteamiento lo hizo el propio Schrödinger para reflejar la situación de incertidumbre a la que conduce su famosa ecuación de onda. Según esta fórmula, que es básica y fundamental para definir el fenómeno cuántico, sólo la intervención del observador o del sistema de medida determina el paso de la indeterminación cuántica a la realidad concreta.

   El experimento –imaginario, por supuesto- que propuso Schrödinger fue situar un gato en una cámara cerrada, en donde un mecanismo cuántico desencadenara un proceso por el que cayera veneno sobre la comida del gato. El mecanismo cuántico podría ser un fotón o una substancia radioactiva. Roger Penrose lo modifica algo y plantea la emisión de un fotón que va a parar en un espejo semipermeable. Si pasa a través del espejo, el fotón desaparece y no interactúa con el sistema de envenenamiento de la comida del gato, si se refleja en el espejo es detectado por una cámara fotoeléctrica que desencadena la caída del veneno sobre la comida del gato. O sea que, para el observador que no tiene acceso a lo que pasa dentro, el gato no está ni vivo ni muerto si se aplica al pié de la letra la ecuación de Schrödinger, sólo cuando se abre la caja el gato está o vivo o muerto.

   Bueno, el propio Schrödinger creía que se llevaba demasiado lejos la aplicación de su fórmula, pero como sucede con los artistas, ellos hacen su obra de arte y los críticos interpretan al margen de la opinión del autor que en modo alguno es vinculante. Y así las especulaciones en torno a la ecuación de Schrödinger no han cesado desde que se formuló en la década de los veinte. ¿Porqué no exponer yo la mía?. Pues vamos a ello, si no quiero incurrir en falsa modestia, creo que hace falta.

   Yo entiendo que es esencial en la génesis de las partículas la interferencia de ondas (en el sentido de interacción o intersección y el correspondiente efecto frenado respecto al movimiento vibratorio del Universo en expansión). Algo que tuvo que suceder al principio del espacio-tiempo y que se materializó con el big-bang como una gigantesca interacción de ondas. Una onda interfirió con otra y ello determinó el efecto frenado a la expansión vibratoria del Universo, que es fundamental para la creación de la masa, a la vez que tiene lugar el efecto inercia o gravitatorio. De forma que: freno de la actividad ondulatoria, inercia, gravedad y masa –e incluso supercuerda-  son equivalentes o facetas de un mismo fenómeno. El fenómeno esencial de la formación de las partículas con todas sus propiedades específicas inherentes, tales como la masa, las fuerzas energéticas o el spín. Pero ¿ello es todo?. No. Lo que se conoce como función de onda permanece en un estado en el que se puede aplicar la ecuación de Schrödinger y es indetectable (es una realidad no detectable por los métodos científicos) hasta que encuentra un observador, un aparato de medida ¡o un receptor adecuado!, que es cuando se materializa. No creo que hagan falta ni el observador ni el aparato de medida, con otro receptor o estado con capacidad interactiva adecuado  -con sus propiedades inherentes de inercia gravitatoria, masa específica, fuerza y spín -  es suficiente. Es suficiente con que se produzca el efecto frenado. Esta interacción entre estos dos estados es lo que determina el colapso de onda o la reducción del vector de estado o función de onda, que es cómo en Física se llama a este paso entre la indeterminación cuántica y el efecto partícula concreto, o dicho de otra forma, este paso entre una realidad no detectable científicamente y la materialización. De forma que el gato de Schrödinger estará vivo o muerto, independientemente de que el observador lo observe o no, con la interacción de otro estado con propiedades idóneas es suficiente. ¡No faltaría más!. El observador, o el aparato de medida, es sólo uno más de estos estados con capacidad interactiva con los que el fotón –o la partícula radioactiva - pueden toparse y sufrir el efecto frenado. El gato estará vivo mientras la función de onda cuántica continúe indeterminada (no materializada) y, por lo tanto, no conecte con el mecanismo mortífero, y estará vivo o muerto cuando la función de onda deje de ser indeterminada y, al azar, se materialice al decidirse por una u otra vía de conexión, independientemente de que abramos la caja o no. El gato de Schrödinger estaba vivo o muerto antes de que el observador interviniera, como el Universo siguió su curso antes de que apareciera la vida en el mismo. O como lo expresó Einstein, la luna existió antes de que ningún ser viviente la observara. ¡ A veces es que hay teorías o planteamientos que parecen ideados para causar risa!. ¡Con lo sencillo que es admitir que, a nivel cuántico, una situación se materializa cuando encuentra el receptor adecuado!. O sea, cuando se produce el efecto frenado. Hay que contar, claro, con una situación de indeterminación, la de la función cuántica antes del colapso de onda o efecto frenado, que es una realidad científicamente indetectable pero que ¡tampoco puede matar al gato!.

 Por Ramon Marquès - 7-VII-01 Revisado:18-XII-04     

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