LA COSMOLOGÍA QUE CONFIERE UNA BASE A LA PARAPSICOLOGÍA

por Ramon Marquès

 

INTRODUCCIÓN.- La cosmovisión que presento es un trabajo conceptual fruto de muchos años de esfuerzo racional-intuitivo. Han sido muchos años de estudio de la Física Cuántica y Relativista, acompañados de ciertos flashes intuitivos, para llegar a un esquema conceptual que es el que he venido exponiendo en dos libros publicados y en dos congresos internacionales de Física y que expongo a continuación. En Cosmología lo más pequeño, lo cuántico, va interconectado a lo más grande, es decir lo cósmico, y uno determina al otro. El método de comprobación es lo que yo llamo método del crucigrama. ¿Cómo sabemos que un crucigrama está bien resuelto?. Si las líneas horizontales encajan con las líneas verticales tenemos una seguridad racional de que el crucigrama está correctamente resuelto. En nuestro caso, la Cosmología que propongo, ha de suceder lo mismo, todo ha de concordar, y esto es lo que he podido constatar, es una cosmovisión que es coherente con los hechos que he podido observar y conocer, y entiendo que bastaría un solo hecho que no concordara para que debiera ser revisada.

La Cosmología que presento confiere una base a la Parapsicología que, como sabemos, precisa especialmente de la misma por unos fenómenos que con mucha frecuencia son rechazados por ser considerados imposibles. Pero, naturalmente, una Cosmología es algo inmenso y nada exclusivo y, por consiguiente, no se limita a la Parapsicología sino que ha de servir de base para todas las disciplinas.

 

LA COSMOVISIÓN.- La cosmovisión, o sea la Cosmología que expongo, se basa en el esquema conceptual materia – vibración – campo. Veamos.

Se trata de saber la estructura de cualquier objeto material, de saber cual es su base de sustentación. Así que sigamos la estructura de cualquier objeto y, sin dejar el hilo, vayamos profundizando: Tejidos, moléculas, átomos, partículas subatómicas… Las partículas subatómicas ya nos llevan al reino de lo cuántico. Una partícula subatómica es un complejo vibratorio que en un momento determinado se comporta como partícula.

Entramos en el espacio vacío que es el que, como iremos viendo, da la fuerza y la coherencia a los citados complejos vibratorios de las partículas. Llámesele espacio de Higgs, energía oscura, o como le llamo yo, espacio vibratorio en expansión, es el nuevo éter que llena el espacio vacío y que nosotros no vemos y, no sólo esto, es indetectable por los medios científicos porque no es material. Pero desarrolla un papel fundamental, los complejos vibratorios de las partículas y por consiguiente toda la materia está hecha de este espacio vibratorio en expansión en el que todos estamos inmersos.

Tenemos la materia y tenemos al espacio vibratorio en expansión pero falta otra pieza clave que dé el orden exquisito que reina en el mundo de la Física y que proporcione la información correspondiente, necesaria para unos procesos tan precisos y complejos con unas leyes inexorables que se cumplen de forma constante. Esta pieza clave, más allá de lo vibratorio, lo cumple un campo puro o primordial.

Así que ya tenemos que cualquier objeto participa de esta trilogía: materia – vibración – campo. A continuación vayamos comprobando la coherencia con los hechos.

 

EL MOTOR DEL UNIVERSO.- Las partículas subatómicas transportan gran cantidad de energía y el Universo se expande y acelera. Si no aceptamos que sea porque sí, ¿de dónde surge tal cantidad de energía?. El espacio vibratorio en expansión, que se expande a la velocidad de la luz, nos proporciona una explicación coherente.

Así resulta inteligible que

 

e = m.W

(energía igual a la masa por la fuerza expansiva del Universo, a la velocidad de la luz)

 

e = f.d (energía igual a fuerza por distancia). O sea que energía es fuerza. Por lo que podemos transformar e= m.W   en   f = m.a   (fuerza igual a masa por aceleración),

la segunda ley del movimiento,

ya que W, una fuerza constante, da lugar a un movimiento uniformemente acelerado.

 

Por otra parte, si aplicamos una fórmula elemental del movimiento cinético,

e = ½ m.v2

(energía igual a la mitad de la masa por la velocidad al cuadrado),

en nuestro caso tenemos:

e = m.c2 . la fórmula de Einstein

(se prescinde del ½  porque en la fórmula de la energía cinética se refiere a una velocidad que parte de cero, lo que no sucede en nuestro caso con la velocidad de la luz)

 

 O sea que de la fórmula  e = m.W  pueden deducirse

f = m.a  (la ley de Newton)

y

e = m.c2  (la ley de Einstein)

 

LA GRAVEDAD.- En esta cosmovisión la gravedad es el efecto frenado, producido por la interacción del complejo vibratorio de las partículas subatómicas con el espacio vibratorio en expansión. Las partículas tienen un movimiento de desplazamiento y un movimiento de rotación. Es este movimiento de rotación el que determina el efecto frenado, que a la vez es la gravedad, la inercia y la masa. Todo lo cual resulta coherente con que la velocidad de las partículas se ralentice con respecto a la velocidad de la luz, propia del espacio vibratorio en expansión.

Por otra parte esta cosmovisión de la gravedad es coherente con las premisas prerrelativistas de Einsten respecto a la misma:

 

La gravedad es la deformación del espacio.

 

La gravedad es un movimiento uniformemente acelerado.

 

Y nuestra cosmovisión no solamente es coherente con las citadas premisas de Einstein sino que las hace comprensibles:

 

El efecto frenado lógicamente deforma el espacio vibratorio en expansión.

 

El efecto  frenado ocasiona una fuerza de atracción continua y por consiguiente atrae con un movimiento uniformemente acelerado.

 

EL CAMPO PURO.- Tanto la materia como el espacio vibratorio disponen de un orden y de una información finísima. No contar con este orden e información sería como pensar que un libro puede surgir tirando las letras en el aire y dejarlas caer al azar. Nuestra cosmovisión, que tiene en cuenta especialmente esta situación, entiende que estamos inmersos en un campo puro que impregna y da fundamento al mundo material y al espacio vibratorio en expansión.

A los físicos, por su aprendizaje académico,  habitualmente les disgusta relacionar los conocimientos de Física con los de Metafísica. La Física Cuántica ya señala aspectos sorprendentes, pero cuando hablamos de un campo puro, ¿qué otra cosa es más que la base donde asienta la Metafísica?. O ¿qué es si no la base de la Parapsicología, la que da explicación a los fenómenos parapsicológicos?. Veamos como es así.

Tiene mucha importancia el experimento que Alain Aspect realizó desde 1979 a 1982 en la Universidad de París. Constató que dos partículas luminosas que se separan, sea cual fuere su distanciamiento, pueden contactar de forma instantánea, una puede saber de los cambios en la polarización del otro. O sea que, de alguna manera, a un determinado nivel, no cuenta el tiempo, no cuenta el espacio y no cuenta el efecto causal. Un ejemplo nos ilustrará.

Supongamos que A tiene que desplazarse a B, a mil millones de Km. La distancia. A representa el presente, B representa el futuro, y para B va a resultar que A es el pasado, según nuestras concepciones. Si A se desplaza a B de forma instantánea, resulta que pasado, presente y futuro se unifican. Se suprime el tiempo en un eterno presente que, no obstante, es el marcapasos de nuestro tiempo. Pero no sólo esto, se suprime el espacio, ya no cuentan las distancias, y se suprime el efecto causal, la ley de causa-efecto tal como la conocemos, en la que una causa da lugar a un posterior efecto.

El campo puro es el que presuntamente posibilita el experimento de Aspect. Y el campo puro es el que posibilita la transmisión de pensamiento, la telepatía, la precognición y la influencia del futuro sobre el presente, fenómenos comprobados en Parapsicología.

Y el campo puro posibilita un milagro al que estamos acostumbrados, ¡la consciencia!. Entiendo que el complejo neuronal no puede explicar por sí sólo el milagro de ser conscientes, la consciencia necesita de este campo puro.

El campo puro, por otra parte, es un punto de referencia universal. Todos los puntos de referencia de cualquier lugar, excepto éste, están sujetos a las leyes de la Relatividad. Y, curiosamente, si nos fijamos, nuestra consciencia actúa como punto de referencia ajeno a las leyes de la Relatividad. Son nuestros sentidos lo que nos engañan pero la conciencia bien puede actuar como punto de referencia universal si no dejamos que nuestros sentidos nos engañen.

 

HABLEMOS DE DIMENSIONES.- La movida al respecto de las dimensiones cosmológicas comenzó cuando Riemann estableció las ecuaciones pertinentes para medir el espacio curvo y tratarlo como dimensiones distintas, esto sucedió en 1854. Su sistema matemático, el tensor métrico de Riemann, permite tratar los espacios curvos y los espacios multidimensionales. A partir de entonces en Física se ha entendido que un espacio multidimensional no era problema, se podía tratar matemáticamente sin la necesidad de plantearse en qué consistían tales dimensiones.

Einstein y su antiguo profesor de Matemáticas, Minkowski, pasaron del espacio tridimensional al espacio-tiempo de cuatro dimensiones. Y Einstein precisamente utilizó el sistema matemático del tensor métrico de Riemann y este espacio tetradimensional para establecer las ecuaciones de la Relatividad General.

Siguieron Kaluza y  Klein, que entendieron la necesidad de un espacio de cinco dimensiones. Y a partir de aquí las teorías de cuerdas, actualmente en activo, ya trabajan en diez y en veintiséis dimensiones.

La concepción que yo mantengo respecto a las dimensiones en la Cosmología que presento difiere en muchos aspectos de los apuntados anteriormente. Cada uno de los tres planos dimensionales, materia-vibración-campo, tiene que considerarse por separado. Veamos.

En lo que a un objeto material se refiere propiamente no caben más que tres dimensiones, aunque es posible y conveniente añadir una cuarta dimensión que es la trayectoria de este objeto. Es muy lógico pretender conocer, aparte de las medidas propiamente materiales, su localización material. Y siendo que dicha trayectoria es difícil de delimitar cuando no imposible, podemos considerar que d = v.t  (distancia es igual a velocidad por tiempo), y escoger sólo el tiempo. Pero con el bien entendido de que se trata del tiempo que señalan los relojes, que no nos permite ninguna prerrogativa a considerarlo de forma abstracta o con la posibilidad de viajar al pasado.

La dimensión vibratoria sí que es pluridimensional en muchos aspectos y es donde cabe introducir las ideas de Riemann. Hay varios aspectos del espacio vibratorio en expansión que permiten considerar diferentes dimensiones: las curvaturas espaciales que ya comprendió Riemann y que Einstein utilizó para la Relatividad General, las diferentes frecuencias vibratorias, la propia estructura de la trama espacial, las rupturas de la simetría…y seguro que me dejo otros aspectos que posibilitan diferentes dimensiones.

El campo puro no tiene tiempo ni espacio ni vibraciones. No obstante sí que tiene infinitas propiedades, propiedades que pueden ser consideradas dimensiones por su condición definitoria intrínseca. Yo veo en primer lugar la impronta del futuro que puede actuar sobre el presente y el pasado, en su aspecto de campo, porque cuando este presente o pasado se ha materializado ya no puede ser cambiado, se vuelve irreversible como nuestra flecha del tiempo material. Por supuesto también el presente y el pasado pueden influir sobre el futuro, no solamente a través del plano material como bien conocemos, sino también a través del plano dimensional campo puro. Otra propiedad que imprime el campo puro es la unidad del Cosmos, esta unidad que tan bien describen los místicos que la perciben, y que conceptualmente está implícita en la cosmovisión que expongo. Propiedades esenciales de la psique como la consciencia, los pensamientos, los arquetipos, los valores o la misma energía psíquica, creo que bien tienen la categoría de dimensiones diferentes del campo puro. Así  mismo, el orden y la información para que el plano material y el plano vibratorio se desenvuelvan correctamente son auténticas propiedades dimensionales de este campo puro. Como toda la Metafísica. En suma un océano inmenso que nos envuelve y del que casi todo está por descubrir en lo que presupongo infinitas dimensiones.

 

Barcelona, 26-XII-09    

 

 

 

 

Libros del autor sobre esta temática:

    Descubrimientos estelares de la Física Cuántica. Edic. Indigo. Barcelona. 2004

    Nueva Cosmología. Un giro copernicano. Edic. Indigo. Barcelona. 2008

 

Congresos Internacionales con ponencias del autor sobre esta temática:

     El efecto frenado. Congreso Internacional de México – Año Einsten. 2005

     The braking effect. Physics´ International Congress (Gravitation). Mallorca. 2006

 

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