LA REENCARNACIÓN EIDÉTICA   
   (La reencarnación eidética o arquetípica)
   

Yo siempre he sido partidario de la reencarnación. Nunca he comprendido porqué la Iglesia Católica se aventuró a dar el paso de su denegación por dogma, ¡cuando el mismo Evangelio explica con toda claridad que Jesucristo entiende que Juan Bautista era el profeta Elías que había vuelto!. Y si a alguien le quedan dudas, que consulte además sobre la personalidad de ambos y verá una sorprendente y extraordinaria similitud. La reencarnación, por otra parte, es la hipótesis que concuerda con los hechos. En el gran crucigrama de la investigación multidisciplinar que yo he llevado a cabo encuentro que en Psicología, en Parapsicología y en Religión la reencarnación es congruente con los hechos y da respuesta y sentido a muchas preguntas e incógnitas.

No obstante estar convencido de la reencarnación también siempre he tenido dudas de si las cosas a veces, a este respecto, no podrían ocurrir de una forma no tan clara, he tenido dudas de si no podrían haber alternativas a la reencarnación, es decir de si no podrían haber circunstancias en las que el trueque de la identidad personal se realizara de una forma no tan clara. Lo que entiendo como reencarnación eidética ha venido a satisfacer el vacío propio de estos interrogantes. Veamos.

En la reencarnación genuina la entidad individual, que tuvo una personalidad determinada, pasa ahora, con la reencarnación, a adquirir otra personalidad diferente sin variar su entidad individual. ¿Qué sucede en la reencarnación eidética?. En la reencarnación eidética lo que se reencarna es solamente una determinada personalidad, no la entidad individual. O sea que una misma entidad individual puede adquirir aspectos de distintas personalidades con las que se identifica. Un ejemplo clarificará lo que acabo de exponer respecto a la reencarnación eidética.

Es el caso concreto de Arnau que se siente identificado con dos personalidades distintas. Por un lado se ve consejero - secretario de Julio César, del que es el auténtico escritor de sus memorias y un activo y reconocido experto en las lides de la estrategia militar. Por otra parte se identifica con el personaje cátaro Ramon de Parella. Se ve en Besiers en los prolegómenos de la invasión por los cruzados, y también de paso por Carcasona antes del asedio. Se ve en la batalla de Muret junto a las tropas del conde de Tolosa y finalmente en la conocida epopeya del castillo de Montsegur del que era el señor. Yo entiendo que Arnau puede ser la reencarnación genuina de no se sabe quien, pero al mismo tiempo puede ser la reencarnación eidética del consejero – secretario de Julio César y a la vez también puede ser la reencarnación eidética de Ramon de Parella que fue señor del castillo de Montsegur y vivió su asedio y caída.

Así que la reencarnación genuina no es incompatible con la reencarnación eidética. El mecanismo de la reencarnación eidética es el propio de los arquetipos. Hasta podríamos decir que es una reencarnación arquetípica, lo que se reencarna no es la entidad individual sino un aspecto de una determinada personalidad que, en el reino de Eidos, se ha convertido en arquetipo, o en eidad, como queramos llamarle.

 

Por Ramon Marquès

 

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