PERE II, ¿LA REENCARNACIÓN DE PERE I?

por Ramon Marquès

 

Considero que voy a hablar de cosas muy interesantes, pero me adelanto a advertir que se apartan de los cánones académicos, todo lo que sea reencarnación o temas similares están proscritos en los medios estrictamente académicos. Por otra parte no son aptos para mentes de paradigma materialista y estrecho como las que todos vosotros conocéis muy bien. Pero sí que son temas que se pueden exponer en una asociación abierta y creativa como Pluralia. El tema que voy a exponer está claramente en la línea de la búsqueda y promoción del pensamiento propio de nuestra asociación y con aportaciones nuevas completamente dentro de la problemática de nuestros días.

 

Por otra parte yo entiendo que el tema reencarnación no debiera molestar ni a los estrictamente cristianos ni a los científicos estrictamente académicos. Antes de entrar propiamente en el tema Pere I – Pere II voy a explicar porqué no debiera molestar a unos ni a otros con cierto detenimiento. Veamos.

 

No debiera molestar a los estrictamente cristianos si repasamos el Evangelio. Jesucristo no lo puede expresar más claro cuando dice, hablando de Juan Bautista: “Él es el Elías que tenía que venir. ¡El que tenga orejas, que escuche!”.  También en otra ocasión diferente, cuando los discípulos le preguntan por lo que dicen los escribas que Elías debiera venir primero a anunciar el Mesías, también en esta ocasión Jesús les dice que Elías ya ha venido y que por cierto le han tratado muy mal. Y el Evangelio hace constar que entonces los discípulos entendieron que les estaba hablando de Juan el Bautista.

Tenemos pues un caso citado en el propio Evangelio de dos personajes que uno es la reencarnación del otro. Pero es que además tenemos documentos sobre la personalidad de ambos. El profeta Elías está ampliamente documentado en la Biblia en el libro de los Reyes, Juan el Bautista está también documentado de forma elocuente en los Evangelios. De esta forma yo me permito exponer unos rasgos biográficos que muestran la forma de actuar de ambos personajes. Me adelanto a decir que por casualidad me cuesta mucho creer que pudieran existir dos personajes tan iguales. Veamos.

El libro primero de los Reyes explica como el profeta Elías se enfrenta al rey de Israel, Acab, y le maldice por el asesinato de Nabot urdido por Jezabel, la esposa del rey. También el libro primero de los Reyes expone el enfrentamiento de Elías con Acab y sobre todo con los 450 profetas del dios Baal, que según dice “comen en la mesa de Jezabel”, y los desafía en un curioso juicio de Dios. Vence Elías y los profetas huyen. “Entonces dijo Elías: Prended a los profetas de Baal, y que no se escape ninguno de ellos. Los prendieron y Elías los hizo bajar al torrente Cisón; y allí los degolló”.

La historia de Juan el Bautista que predica en el desierto la venida del Mesías está bien documentada en el Evangelio. También está documentado su enfrentamiento con el rey Herodes por convivir con Herodías, la mujer de su hermano Felipe. Y  todo lo que sucedió después: Herodías, a través de la petición de su hija al rey en una fiesta, hizo degollar a Juan Bautista que ya estaba prisionero en el palacio real.

No se puede negar que entre el profeta Elías y Juan el Bautista existe la coincidencia de unos rasgos biográficos muy iguales, difíciles de explicar por el azar. También existen unas sincronías biográficas, unas situaciones coincidentes (enfrentamiento con el rey, hacer degollar o ser degollado).  Como mínimo hay que decir que todo ello induce a pensar que se trata de una reencarnación.

 

La reencarnación no debiera molestar a los cristianos y tampoco debiera molestar a los científicos estrictamente académicos si nos atenemos a los hechos que todos podemos observar. Existen, en efecto, unos hechos observables a los que los medios científicos no han podido explicar convenientemente. Veamos. Tenemos todo el amplio mundo de los arquetipos y lo que desborda el término arquetipos, como las ideologías y los nacionalismos. Dicho desde otra perspectiva, tenemos unas formas de pensar y de actuar  que son imposibles de explicar si no recurrimos al reino eidético o de los arquetipos. Yo creo en la reencarnación tal como se viene comprendiendo en los medios tradicionales, pero también creo en una forma ligtht de la reencarnación, lo que llamo reencarnación arquetípica o eidética. En este caso lo que se reencarna no es la persona sino unas ideas o una forma de pensar o actuar. ¿Porqué una determinada persona tiene estas o aquellas ideas, o porqué piensa o actúa de esta o de otra forma?. ¿Porqué se identifica con este o con otro partido político?. La conexión con determinados archivos de conocimiento puede ser una explicación. Una explicación que no debiera molestar a los científicos estrictamente académicos porque existen unos hechos que todos podemos observar, unas ideas o unas formas de pensar y actuar, a las que muchas veces no se encuentra explicación alguna desde la Psicología que se enseña en las Universidades que están junto a nosotros. Es el caso de lo que ya se viene llamando memoria histórica de la civilización árabe o el de todos los nacionalismos. O sin ir a formas tan ostensibles, ¿se ha preguntado porqué Vd. u otra persona tiene tendencia a ir de vacaciones al norte o al sur, a este o a otro país?. O porqué le fascina tal o cual civilización. ¿O se ha preguntado porqué si Vd. hace una encuesta encontrará que un porcentaje determinado de personas son pro – israelíes y otro porcentaje son pro – palestinos?. Son interrogantes a los que los medios científicos ortodoxos no pueden encontrar respuesta.

 

Como Vd. puede comprobar hemos entrado en una problemática muy habitual y de nuestros días. Una problemática cuya solución es un diálogo de arquetipos, de arquetipo a arquetipo podríamos decir. Teniendo en cuenta que los arquetipos son fuertes y poderosos como montañas, por lo que hay que respetarlos como tales. Y teniendo en cuenta, no obstante, que el reino de los arquetipos dispone hasta de soluciones, en este caso la solución es recurrir a un arquetipo superior que suponga para ambos cooperación y no confrontación. En el reino de los arquetipos este arquetipo superior de la cooperación siempre existe y está disponible. La solución está no en renunciar a unos arquetipos sino en optar por otros de una entidad ética superior.

 

Después de este largo preámbulo, entremos en el tema propiamente dicho, las analogía entre la personalidad de Pere I y Pere II. Lo que yo puedo aportar son sólo analogías, luego cada uno puede llegar a sus propias conclusiones. Puede preferir la reencarnación propiamente dicha, más comprometida religiosamente, o la reencarnación eidética, menos comprometida con la Religión y con las ciencias académicas y que los más materialistas pueden interpretar simplemente como la herencia genética de unas formas de ser y actuar. Aunque entiendo que esta última interpretación forzosamente deja el fondo de la cuestión en el aire, porque prescinde de las dimensiones sutiles que están detrás de la materia y que son la base de todo.

 

PERE I.- Pere I de Cataluña (Pedro II de Aragón) era hijo de Alfonso II el Casto y Sancha de Castilla. En 1212 tenemos a Pere I en la batalla de las Navas de Tolosa. El ejército cristiano que se enfrentaba al poderoso califa almohade, el Miramamolín, estaba formado por tres alas de ejército. La central al mando del rey Alfonso de Castilla, el ala derecha al mando del rey Sancho de Navarra y el ala izquierda que mandaba Pere I. Parece ser que el rey catalano – aragonés hasta se molestó porque no le daban el mando del ala central, de más responsabilidad y peligro, y las crónicas dicen que su intervención fue decisiva para la victoria atacando por el ala izquierda que le había sido asignada y también la estratégica parte posterior de la tienda del Miramamolín.

Después de la batalla de las Navas de Tolosa tenemos, sin duda, a Pere I como un artífice destacado de la victoria y como un héroe de guerra. Pero si miramos hacia el Norte, en la Occitania, la que formaba parte junto a Cataluña de la antigua Marca Hispánica, nos encontramos con un paisaje desolador. Hasta forzosamente cuestionamos que el lugar del rey hubiera sido el Sur cuando nos damos cuenta que en el Norte era aún más urgente su presencia. Al Norte de los Pirineos la civilización occitana, estaba siendo gravemente agredida, se podía adivinar que de no poner remedio era el fin de dicha civilización. El Papa Inocencio III, de acuerdo con el rey de Francia, declaró una cruzada contra los cátaros, lo que equivalía a decir contra todos los señores de la Occitania, porque todos toleraban y defendían como ciudadanos y súbditos a los cátaros, profesaran o no su religión, les toleraban y defendían como manda Dios y el sentido común. Lo del Papa se le llamaba cruzada, lo del rey de Francia era sencillamente la invasión del Norte contra el Sur.

En Besiers ha habido una carnicería auténtica, sus 20.000 habitantes han sido exterminados, no importa que sean cátaros o cristianos adeptos a Roma, no importa que se hayan refugiado en iglesias, todos los habitantes de Besiers, tampoco importa la edad o el sexo, han sido pasados a espada o fuego. Luego viene Carcassona, su joven conde, Ramon Roger, amigo y vasallo de Pere I, de 24 años, que sale a pactar la paz, es hecho prisionero y muere en la cárcel a los pocos días, los pocos habitantes que quedaron en la ciudad (unos 500), la mayoría pasaron a la hoguera, a otros completamente desnudos se les permitió escapar en diferentes direcciones para sembrar el terror, y el título de conde de Carcassona es otorgada por el Papa a  Simón de Montfort, la bestia negra de esta guerra y de estos desmanes para que continúe con sus feroces atrocidades. 

Con Simón de Montfort como caudillo sigue la destrucción y la muerte. Siguen Bram, Lastors, Menerba, Termes, Puigvert, Cabaret, Lavour... el próximo objetivo es Tolosa, el condado más importante. En todos los lugares carnicerías, quemas de gente viva en las hogueras, quemas de árboles y sembrados, todo hacia la estrangulación y el exterminio de la civilización occitana, en aquellos momentos posiblemente la civilización más adelantada del planeta.

Este es el panorama que se le presenta a Pere I en el Norte de los Pirineos. Y no podemos decir que se trate de algo ajeno a sus responsabilidades. Su padre el rey Alfonso, y ello sirva sólo de anécdota ilustrativa, fue nada menos que uno de los principales trovadores de aquella civilización. Su hermano era conde de Provenza. Pere I era Señor de Montpelier con motivo de su matrimonio con María, Señora de Montpelier. El conde de Tolosa, Ramon VI, estaba casado con una hermana del rey Pere, y el hijo del conde, Ramon VII, estaba casado con otra hermana. El Rosellón era ya propiamente catalán. Todos los condes de esta Occitania se consideraban vasallos.

El rey Pere hizo lo que debía, le correspondía acudir a salvar la Occitania y a esto se dispuso. Reunió un ejército, atravesó los Pirineos y junto al conde de Comenges se presentó delante de la villa de Muret. Todo el trayecto fue de adhesiones, los castillos junto a los que pasaba se le adherían, en la gran explanada junto a la villa de Muret se le agregaron a su ejército el de los condes de Tolosa y de Foix. Es que el enemigo estaba concentrado dentro de la villa de Muret con su caudillo, el propio Simón de Montfort. La victoria tenía que ser de los catalano-aragoneses y occitanos que sitiaban la villa, de poca importancia y de escasas defensas, pero el exceso de confianza y de valor del rey torció los acontecimientos y dio lugar al mayor de los desastres. Todos estaban preparados, el conde de Foix y el de Castellbó ya en la misma puerta de la villa con sus máquinas de guerra, pero la caballería de Simón de Montfort salió por la parte trasera de Muret y se dirigió directamente hacia las huestes del rey. El rey Pere, ante la violencia de la embestida, se puso delante. No es frecuente que un rey se ponga en la vanguardia de la batalla, pero Pere I que era valiente y confiaba en sus fuerzas y la de sus caballeros, sí que lo hizo. El astuto Simón de Montfort debió preverlo y ya había dispuesto un comando cuya misión era ir directo a matar al rey, y así según este plan sucedió, a los pocos minutos de haberse iniciado la batalla el rey Pere yacía muerto en la explanada delante de Muret. Eso era el 13 de Septiembre de 1213. Lo que vino a continuación, cuando se supo de la muerte del rey, fue el miedo y una retirada desordenada que aprovecharon las huestes de Simón de Montfort para causar la mayor de las matanzas que cabe imaginar, el río Garona que está allí cerca ahogó a muchos que intentaron escapar a través del mismo, fue uno de los desastres que los siglos no logran olvidar.

Yo diría que Cataluña llora desde entonces la desaparición de lo que era su cabeza encima de los Pirineos. Hay que decirlo, los que tomaron las riendas del poder entonces no estuvieron a la altura que les correspondía. Tenían un poder militar importantísimo, como demostraron después los reinados de Jaume I y Pere II, y no se supieron responsabilizar de los desmanes en contra de sus compatriotas y vasallos de la Marca Hispánica. Jaume I incluso firmó con el rey de Francia el tratado de Corbeil que era una clara renuncia a cualquier pretensión sobre el Norte de los Pirineos y  significando incluso un retroceso en las posesiones que le eran propias.

 

PERE II el Grande.- Era el hijo y sucesor de Jaume I y, por consiguiente, nieto de Pere I el Católico. Veremos que tiene unas formas de actuar muy similares a las de su abuelo que resultan singulares en un rey. He elegido unos cuantos pasajes de su biografía que expresan su comportamiento en las batallas. No ha sido difícil encontrar estos pasajes leyendo la historia de Bernat Desclot, un historiador de su tiempo, teniendo en cuenta por otra parte que la vida de Pere II es un continuo de guerras. Guerras que por otra parte ganaba siempre, siguiendo ya la costumbre de su padre, Jaume el Conquistador. Era el tiempo de los famosos almogávares, cuando la mentalidad guerrera y vencedora era igual propia de los reyes que de los soldados. Veamos estos pasajes singulares de Pere II el Grande que recuerdan a su abuelo  el héroe de las Navas de Tolosa y el héroe y mártir en la explanada de Muret a los 36 años.

1/ El sitio de Murcia.-  Resulta que el infante Pere, cuando aún vivía su padre, fue enviado a la conquista de Murcia al frente de un ejército. El rey Jaume quería ayudar con esta conquista al rey Alfonso de Castilla, que estaba acosado por los sarracenos del Sur. Murcia iba a pasar, además, al rey de Castilla. Don Pere llegó frente a la fortaleza de Murcia, dispuso el sitio y las consiguientes máquinas de guerra alrededor. Se sucedían los impactos contra los muros de la ciudad y los encuentros entre grupos de ambos contendientes cuando los sarracenos salían de la ciudad, pero pasaban los días y don Pere se impacientaba porque no veía un progreso substancial en la misión que le había sido encomendada. Siendo así, dispuso que un grupo bien protegido con escudos encima de la cabeza se presentara a la puerta principal de la ciudad con hachas y mazas para derribarla y luego poder entrar, ¡y él iba delante con ellos!. No hace falta decir lo peligrosa que era tal acción, una lluvia de flechas, lanzas y piedras, y los propios sarracenos que salieron contra ellos. Todo y así el que comandaba con él el sitio tuvo que obligarle a retirarse, don Pere se resistía. Más tarde vino su padre con nuevos refuerzos y Murcia fue conquistada para el rey de Castilla. 

2/ Toma de la villa de Montesa.- Ya siendo rey, una de las primeras acciones militares fue pacificar el reino de Valencia, donde los sarracenos dominaban amplios sectores y hostilizaban continuamente a los cristianos. El rey Pere acudió con un ejército de caballeros y de almogávares a la villa de Montesa, donde el enemigo se había reunido y fortificado especialmente. Luego, lo habitual, el sitio, las máquinas de guerra y las escaramuzas correspondientes, pero el rey Pere veía que no se adelantaba en el objetivo de la toma de la villa. En esta villa había un castillo encima de un monte y, encima del castillo, en la parte más elevada de la montaña, estaba una gran mola de piedra que guardaba el castillo y la villa. No hace falta decir que el monte y la mola de piedra estaban atiborrados de huestes sarracenas. El rey Pere dispuso que todos sus efectivos atacaran por los diversos puntos de las murallas a la vez, al mismo tiempo que él, con un grupo de almogávares, se reservó la misión nada menos que llegar encima de la mola de piedra. El rey Pere llegó, con el escudo abollado desde luego, y puso la bandera catalano-aragonesa encima de la mola. Ello fue decisivo para que los sarracenos del interior de la villa se rindieran.  

3/ Entrevista con el rey de Francia.- Era a principios de 1281, el rey Pere había solicitado reunirse con el rey de Francia, que entonces era Felipe III (Felip le Hardi). Ello ocurrió después de las fiestas de Navidad en Tolosa. Acompañaba a Pere II su hermano el rey Jaume de Mallorca. Fueron muy bien recibidos por el rey de Francia, se sabe que hablaron, entre otras cuestiones, de una problemática respecto a la Provenza que afectaba al rey Jaume como soberano de Mallorca, Rosellón y la Provenza. Y se sabe, eso sí, que el rey Pere salió muy airado y se dirigió a Castilla para hallar allí los aliados que no encontró en Francia.

¿Porqué salió disgustado de la entrevista?. Su hermano Jaume continuó siendo buen aliado del rey de Francia, demasiado incluso, porque después cuando el rey Felipe se dispuso a conquistar Cataluña para su hijo segundo, el rey Jaume ayudaba al rey de Francia. Recordemos también que su padre, Jaume el Conquistador, también se había avenido muy bien con el rey de Francia, por entonces Luis IX, demasiado bien, firmando el tratado de Corbeil, renunciando a cualquier pretensión sobre los condados occitanos e incluso en posesiones que eran propiamente catalanas.

¿Porqué don Pere salió disgustado de la entrevista?. Razones debió tener, siempre existen razones, pero quizá la más importante estaba en un subconsciente que rememoraba todo lo que le había sucedido en una encarnación previa como el Pere I de la batalla de Muret.

4/ La retirada de Alcoll, en Túnez.- El rey Pere ya tenía planes para conquistar Sicilia, es que su esposa doña Constanza era hija del rey Manfred de Sicilia, el que acababa de ser derrocado y muerto por el rey Carlos de Nápoles (el hermano menor de Luis IX de Francia). Pero sus planes inmediatos estaban en Túnez. Con un gran flota se dirigió a Túnez con el propósito de ayudar al sarraceno Bonbócar que, junto a muchos soldados cristianos, tenía la plaza de Constantina, y así poder establecer un enclave cristiano fuerte en esta región. Pero cuando llegó al puerto de Alcoll se encontró con que esta localidad había sido abandonada por los sarracenos y con la noticia de que su amigo Bonbócar de Constantina había sido derrocado y asesinado. Las huestes del rey Pere se establecieron en Alcoll y batallaron durante un tiempo con los sarracenos, sin embargo, al no tener la cabeza de puente de Constantina, la misión que se había propuesto el rey Pere ya no tenía sentido o se había convertido en muy difícil. Y esto sucedió cuando, al otro lado del estrecho, tenían lugar las Vísperas Sicilianas (lunes de Pascua, 30 de marzo de 1282), la famosa rebelión contra las tropas ocupantes francesas del rey Carlos, y los sicilianos reclamaban al rey Pere como su rey. Don Pere decidió la retirada de su flota de Túnez y se dispuso a cruzar el estrecho, rumbo a Sicilia. Entonces es cuando ocurrió algo que encuentro que también es insólito en un rey y que nos recuerda a su abuelo, el héroe de Muret.

Un buen capitán debe ser el último en abandonar una nave que naufraga, pero en cambio un buen rey no tiene porqué ser el último en abandonar la plaza de un ejército en retirada. Sin embargo el rey Pere sí que fue el último en abandonar Alcoll. El, junto a diez almogávares, con teas encendidas iba gritando, de noche, por las calles de Alcoll, por si quedaba alguien allí, sano o enfermo, para que nadie permaneciera a merced del enemigo. Al llegar el rey Pere a su nave, la flota recibió la orden de zarpar. 

5/ El reto al rey Carlos en Burdeos.- Ya en Sicilia, el rey Pere, el almirante Roger de Lluria y los almogávares se convirtieron en poco menos que invencibles. Conquistaron Sicilia y el rey Pere ofreció la corona a su esposa, doña Constanza, ya legítima heredera como hija del rey Manfred. Durante esta contienda bélica sucedieron muchos eventos que podían mostrar el carácter y la forma de actuar de un rey siempre al frente de sus tropas, al estilo de su abuelo frente a la caballería de los franceses en Muret. Pero llama poderosamente la atención la anécdota en la que el rey Pere desafía en duelo, junto a cien caballeros, al rey Carlos de Nápoles.

El rey Carlos aceptó y el desafío debía ser en Burdeos, por entonces propiedad del rey de Inglaterra, y debía ser el 1º de junio de 1283.

Llegado el día señalado, aquello iba a ser una encerrona, Burdeos ya no era neutral, o sea propiedad del rey de Inglaterra, sino perteneciente al soberano de Francia. Y allí le esperaban el rey Felipe de Francia y el rey Carlos de Nápoles, escondidos y con miles de caballeros, dispuestos a asesinar a nuestro valiente rey don Pere.

Nuestro rey acudió, pero muy de incógnito, junto con otros cuatro acudió disfrazado de criado de un tratante de mulas. El último día de mayo, la víspera del día señalado, el rey Pere estaba en la huerta junto a Burdeos. Desde allí hizo venir al senescal de la ciudad, el cual le explicó la situación y le rogó que se alejara rápidamente. Pero don Pere todavía quiso que viniera un notario y diera fe de que en el día y en el lugar señalado él estaba presente.

Seguidamente, con un inmenso enfado, se enteraron de todo el rey de Francia y el de Nápoles. Corrió su caballería detrás de él, pero don Pere ya había previsto caballos de repuesto y no lograron alcanzarlo. Dijeron aquellos, los que habían planeado asesinarle, que era como el diablo al que sólo lograrían vencerlo con la cruz.

6/ El rey Pere al Coll de Panissars.- Y lo de vencerlo con la cruz no era broma, el rey de Francia y el Papa de Roma organizaron una cruzada para ir contra Pere II, con el objetivo de acabar con él y conquistar Cataluña para el hijo segundo del rey de Francia, Carles de Valois. De modo que, cuando llegó abril de 1285, el rey de Francia, Felipe el Atrevido (Felip le Hardi) y un cardenal de Roma con un ejército inmenso, de unos ciento veinte mil hombres, acamparon en el llano del Rosellón, junto a Perpinyan dispuestos a entrar a Cataluña a través del paso de La Jonquera.

Ante esta grave situación para Cataluña y para el rey Pere, la actuación de nuestro personaje vuelve a recordarnos a su abuelo, el héroe de la explanada de Muret.

El rey Pere con 38 caballeros y 70 sirvientes se subió a lo que se conoce como coll de Panissars, justo  en el sitio por donde se proponía pasar el ejército de los franceses y un punto estratégico además porque desde allí se divisaba al mismo tiempo la explanada del Rosellón y el pueblo de la Jonquera, en donde el rey Pere tenía un pequeño retén de hombres disponibles si los llamaba. Llegada la noche, según ordenó el rey, empezaron los del coll de Panissars a encender muchas fogatas, unas doscientas. Viendo tantos fuegos encendidos, los franceses pensaron que su enemigo era muy numeroso, por lo que desistieron de pasar por aquel lugar.

7/ El rey Pere hostiga a los franceses que cercan Gerona.- No obstante, días después los franceses encontraron otro paso para adentrarse hacia Cataluña. Entraron, cerca de la costa, por Castelló de Empuries. Cuando el rey Pere supo de ello y que ya estaban en dirección al castillo de Perelada, entonces sí que fue prudente en no quererse enfrentar directamente con el ejército invasor e hizo un pronóstico de gran estratega que fue luego como una profecía, dijo que dejarían entrar a los invasores y que luego una tercera parte fallecerían de enfermedades, otra tercera parte morirían por los continuos hostigamientos y finalmente al resto lo aniquilaría en la batalla final. Todo sucedió según este pronóstico. Las fuerzas ocupantes pronto se hallaron sitiadas y sin los necesarios aprovisionamientos, siendo por ello pasto de las enfermedades y de la propia peste. El rey Pere no cesó en continuos hostigamientos. Y el final fue una gran matanza, algo así como aquella de la explanada de Muret pero al revés. La retirada fue por el coll de Panissars, donde el rey Pere volvía a situarse allí para dirigir la batalla final. Dio permiso para que pasaran  al rey Felip, que ya le llevaban gravemente enfermo y murió en Perpiñán, y a pocos más. El resto, más que la batalla final, fue la matanza final por un ejército de almogávares ávido de botín.

Todos estos detalles, de lo que sucedió con los cruzados que querían destronar a Pere II, son principalmente para situarnos en otro de los pasajes que demuestran la forma de actuar de este rey y que nos recuerda a su abuelo. Veamos.

Cuando los franceses se hallaban junto a Girona, sitiando sus murallas, no cesaban los hostigamientos en los que grupos catalanes atacaban por sorpresa a grupos franceses, causándoles bajas. En uno de estos episodios, en los que el propio rey Pere era al que estaba al frente del grupo de caballeros, fue tal el valor y la osadía que demostraron contra el enemigo que los de Girona, a lo lejos desde las murallas de la ciudad, reconocieron al rey en esta forma de actuar. Tiene que ser el rey, sólo el rey puede atacar de esta forma, dijeron. Fue ésta una ocasión en la que don Pere salió con el escudo completamente abollado y con heridas. No sé si fueron estas heridas, por las que no dejó su actividad normal, no sé por lo que fue, al cabo de unos meses moría el Pere II en Vilafranca del Penedès el 11 de noviembre de 1285, a los 45 años de edad.  

 

HECHOS SINCRÓNICOS.- Aparte de las semejanzas en la forma de actuar de ambos personajes, Pere I y Pere II, tenemos unos hechos sincrónicos. Unos hechos o circunstancias similares durante el reinado de ambos que van a favor de una causalidad kármica, de la que entienden los que creen en la reencarnación. Encuentro especialmente cuatro hechos sincrónicos en ambos reinados:

1º Los dos monarcas se ven envueltos en una guerra con el rey de Francia que a la vez es bendecida como cruzada por el Papa.

2º Se cuentan hechos horrorosos como el de la entrada a la fortaleza de Bram de Simon de Montfort: Coge a un centenar de prisioneros, les saca los dos ojos, les corta la nariz, la lengua y las manos y a uno le deja un ojo para que les guíe a todos a la fortaleza de Lastors, su siguiente objetivo, para sembrar el terror.

Un hecho muy similar se describe durante la invasión de los franceses en Cataluña. Dice el historiador Bernat Desclot que el almirante Roger de Lluria, de los hombres presos en las galeras, hizo coger a doscientos sesenta prisioneros franceses, les sacaron los dos ojos, les ataron a una cuerda y uno, al que sólo le habían sacado un ojo, debía guiarles hasta su rey.

3º En ambas contiendas muere un rey. Pere I en Muret, Felip le Hardi en Perpiñán (aunque algunos dicen que no se levantó de la cama desde que le presentaron aquellos doscientos sesenta soldados mutilados y que ya le pasaron muerto durante la retirada por el coll de Panissars).

4º En ambas contiendas, de forma similar, hay una matanza brutal, en una de catalanes, aragoneses y occitanos, en otra de franceses.

 

CONCLUSIONES.- Revisando las biografías de Pere I y de Pere II, se encuentran formas de ser y de actuar muy similares y excepcionales en un rey que inducen a pensar en la reencarnación. La coincidencia de determinadas circunstancias se puede interpretar como hechos sincrónicos que tienen una causalidad kármica y refuerzan la hipótesis precedente. Esta hipótesis reencarnacionista da una mayor comprensión de personajes históricos, incluso de personajes científicos. De una forma más general da una mayor comprensión de las formas de ser y de actuar, que no se agota con las explicaciones genéticas y medio-ambientales.

No obstante, caben interpretaciones alternativas. La primera es la que yo llamo reencarnación eidética o ideática, en la que no hace falta la reencarnación propiamente dicha de la persona, bastaría la reencarnación de unos conocimientos, de una forma de ser o de unas ideas. La segunda interpretación es la del ADN, en la que todo sería cuestión genética y de cromosomas, todo sería lo que se ve, se palpa o se puede medir con los medios científicos, incluso los mismos arquetipos si se decide tenerlos en consideración. Huelga decir que esta última interpretación no es compatible con la hermenéutica que comporta la configuración de mi crucigrama. Dicho de forma llana y en pocas palabras, sin los arquetipos y una interpretación metafísica de los mismos a mí el crucigrama interpretativo no me sale, quedarían demasiados cabos sueltos sin atar. 

Por Ramon Marquès

Conferencia pronunciada en Barcelona, el día 17 de diciembre de 2005, en PLURÀLIA, Cercle de Recerca i Promoció del Pensament

 

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