EL TERCER SECRETO DE FÁTIMA

 

 El primer y segundo secreto de los pastorcillos de Fátima se cumplieron de una forma espectacular. El primero se refería al fallecimiento de los pastorcillos Jacinta y Francisco y a las dos Guerras Mundiales, el segundo secreto vaticinaba la  “conversión de Rusia”. Pero, ¿y el tercer secreto?. A mi entender se está cumpliendo de una forma no menos espectacular. Veamos lo que dice y luego opine Vd mismo. El texto que redactó, al respecto, la hermana Lucía en 1944, dice  -entre otras cosas- traducido:

   ... Y vimos en una inmensa luz que es Dios, “algo semejante a como se ven las personas en un espejo cuando pasan ante él”, a un Obispo vestido de blanco, “hemos tenido el presentimiento de que fuera el Santo Padre”. También a otros obispos , sacerdotes, religiosos y religiosas subir una montaña empinada, en cuya cumbre había una gran Cruz de maderos toscos, como si fueran de alcornoque con la corteza; el Santo Padre, antes de llegar a ella, atravesó una gran ciudad medio en ruinas y medio tembloroso con paso vacilante, apesadumbrado de dolor y pena, rezando por las almas de los cadáveres que   encontraba por el camino; llegado a la cima del monte, postrado de rodillas a los pies de la gran Cruz fue muerto por un grupo de soldados que dispararon varios tiros de armas de fuego y flechas; y del mismo modo murieron unos tras otros los Obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas y diversas personas seglares, hombres y mujeres de diversas clases y posiciones. ...  

Considero que hay que entender el mensaje de forma simbólica: La  “montaña empinada” coronada por la Cruz, la andadura por la ciudad medio en ruinas y llena de cadáveres y los  “disparos de armas de fuego y flechas”. En la subida a la montaña podemos ver, sin duda, a la aventura crística que predica el Evangelio. En el paso por la  “gran ciudad medio en ruinas” con los  “cadáveres que encontraba por el camino” describe la mustia andadura de la Iglesia de nuestro tiempo marcada por los abandonos, las deserciones y la falta de savia revitalizadora, el triste espectáculo de la gente alejándose de la Religión y la falta de vocaciones ante unos planteamientos que  -podríamos decir-  no están puestos al día.  En los disparos por armas de fuego y flechas creo que podemos ver también con claridad, más que el hecho físico literal, las críticos dirigidas a la Iglesia. No es que no hayan habido mártires para los que la profecía se ha cumplido bien literalmente con disparos con armas de fuego, pero lo que la profecía predice, de forma espectacular, es el dificultoso y apagado momento de la Iglesia de nuestros días y las críticas que le llegan por doquier. Estas armas de fuego y flechas ya se ve que no hay que entenderlo de forma literal sino figurada. Hay que entenderlas como el resultado del choque cultural de una nueva era, dinámica y con capacidad para revisar, y que se encuentra con el inmovilismo categórico de unos presupuestos antiguos. Y entonces la profecía coincide plenamente con lo que ahora mismo está sucediendo.

   ¿Por qué la Iglesia parece ignorar esta interpretación y destaca sólo el atentado de Juan Pablo II? Yo entiendo que los fracasos son difíciles de reconocer, pero también comprendo que sólo sobre la realidad de los hechos se puede construir un futuro que supere la actual crisis, dando la posibilidad al mensaje crístico de emerger rejuvenecido como el ave fénix en medio de los nuevos tiempos.

   Por ARMAGEDÓN

  

   

Volver