UNA COSMOVISION PARA EL BIEN Y EL MAL 

Cuando le preguntamos a alguien por su visión política, quizá nos puede decir que la política a él no le interesa o que no tiene opinión sobre ella. Lo cual es un error porque la política nos afecta a todos y además, de una u otra forma, todos tenemos una visión política del mismo modo que todos tenemos una filosofía y unas ideas religiosas. Lo mismo sucede con la cosmovisión, todos tenemos una cosmovisión. Yo pretendo ahora exponer mi propia cosmovisión, de la que puedo decir que no es ninguna improvisación, es el resultado de una investigación que ha durado toda mi vida y que continúa. Así que, vamos a ello.

 

MI INVESTIGACIÓN PERSONAL.- Durante mi juventud, como todos, me encontré con el lavado de cerebro educativo. No importa que uno fuera educado en centros religiosos, lo que tiene un peso determinante es el punto de vista científico que sólo contempla la materia y su evolución al azar y que no ha descubierto todavía la dimensión que sustenta la materia. Con esta cosmovisión reduccionista la Metafísica no existe y, consecuentemente, no procede hacer preguntas que correspondan a la Metafísica. Pero cuando, profundizando lo suficiente, se vislumbra otra dimensión, entonces sí que tiene sentido hacerse preguntas metafísicas e investigar.

Una investigación cosmológica como la que yo he llevado a cabo impone un enfoque multidisciplinar, impone especialmente el estudio de la Física, la Psicología, la Parapsicología y las Religiones, y siempre en el contexto de la Filosofía. El método que utilizo es lo que podríamos llamar el método del crucigrama. Consiste en plantearse preguntas y contestarlas, en esta búsqueda pluridisciplinar, de forma que todo concuerde. En un crucigrama podemos tener certezas de casi el cien por cien si las palabras concuerdan. En el método del crucigrama que utilizo para mi investigación creo que se obtienen también grados de certeza muy elevados, y siempre, eso sí, dispuestos a corregir lo que corresponda en función de los hechos y de las informaciones que son los que mandan. En este método no existen, en efecto, los dogmas ni las aseveraciones gratuitas, existen unas hipótesis hechas desde un planteamiento multidisciplinar que han de ser congruentes con los hechos y hasta con una lógica instituida dentro de un paradigma de base amplia.

Para una investigación cosmológica de este tipo es imprescindible un paradigma adelantado, un paradigma que pueda servirnos para el siglo XXI ¡y sucesivos!. Veamos como entiendo este nuevo paradigma, resumiré sus características básicas:

 

  1.- Una Física que contemple un campo primordial. No faltan físicos de élite que vislumbran perfectamente esta pieza básica, pero también existe una mayoría atenta sólo a  lo material, en este caso a la física de las  partículas en su aspecto tridimensional.

  2.- Una Psicología unificada a la Parapsicología. La Psicología Transpersonal de una forma natural y lógica entra indiscriminadamente en los temas que tradicionalmente habían estado reservados a la Parapsicología, y hoy un tratado de Psicología Transpersonal lo es también de Parapsicología. Yo escribí mi primer libro con el título: Hacia una Psicología y Parapsicología unificadas, y últimamente he escrito: Psicología Perenne, que abunda en la misma idea.

  3.- Una Ciencia que abra el método a otras dimensiones. Está muy bien el método empírico y experimental que mide y comprueba y que lo somete todo a una rigurosa estadística, pero existen otras dimensiones, aparte de las materiales, que a fuerza de dejarlas de lado se acaba creyendo que no existen. Es imprescindible que la Ciencia cuente con otras dimensiones sutiles que están detrás de la materia. ¿Cómo?. Bien, el propio método del crucigrama puede ser un ejemplo, con su alcance pluridisciplinar, de cómo abrirse a otras dimensiones.

  4.- Una Religión que no contemple la infalibilidad. Creo que este punto es bien claro, las Religiones debieran renunciar de forma explícita y contundente a cualquier viso de infalibilidad. Un gesto tal por parte de una Religión sería una auténtica gesta, significaría nada menos que el inicio de una Religión Universal. Mi investigación, por supuesto, ya participa de este talante.

 

Después de estas aclaraciones preliminares creo que ya podemos ir a exponer mi cosmovisión o, lo que es lo mismo, los grandes ejes del crucigrama.

 

LOS GRANDES EJES DEL CRUCIGRAMA.- El crucigrama del que hablo tiene un número ilimitado -y hasta infinito- de ejes que han de concordar unos con otros, o lo que es lo mismo con todos los hechos e informaciones, en este entretejido de la realidad cosmológica. Pero, en este momento, puedo hacer resaltar cinco grandes ejes que constituyen algo así como la columna vertebral de la cosmovisión que pretendo presentarles. Veamos.

   1/ El campo primordial de la Física.- Creo que debemos comenzar por aquí. La Nueva Física ha descubierto que lo que nosotros concebimos como materia elemental, las partícula atómicas, en realidad son campos vibratorios que se manifiestan como partículas pero sin dejar de ser campos vibratorios. Pero esto, que ya es un descubrimiento de lo más espectacular, no termina aquí, porque  unas minorías de élite han comprendido que estos campos vibratorios tenían que asentarse sobre la base de un campo primordial. Yo, por mi propio filosofar en los hechos, también he llegado a esta conclusión y recuerdo que fue un momento de gran satisfacción llegar a comprender la existencia de este campo primordial como base, porque entonces, con este eje del crucigrama, innumerables hechos e informaciones concuerdan plenamente. Es como si se hiciera luz en el crucigrama.

   2/ El reino de Eidos.- El campo primordial lo podemos ver también como una pizarra en blanco para continuar construyendo la cosmovisión. La primera reflexión que procede es: ¿Cuándo comenzó el campo primordial?. Nosotros sabemos que la edad calculada para el Universo es de unos 15 mil millones de años. Se podría hablar de eternidad para el campo primordial, pero a mi se me ocurre una cifra algo así como 15 mil millones de años elevado a la potencia 15 mil millones, que constituye una cifra de muchos - muchos ceros. Si alguien tiene problema de situarse ante tantos ceros y quiere una cifra de calibre semejante piense en todos los granos de arena de la tierra y que cada uno represente un millón de años.

¿Por qué pretendo reflexionar sobre unas cifras que representen una longevidad tan dilatada para el campo primordial?. Porque quiero introducir el concepto de evolución. Nosotros sabemos que la explosión del big bang ha evolucionado en estos 15 mil millones de años hasta llegar a seres tan evolucionados como el propio homo sapiens. Pero es que pienso que la evolución, como el progreso hacia formas nuevas más evolucionadas, puede aplicarse al campo primordial desde el principio inmensamente lejano de los tiempos. El concepto de evolución entiendo que rebasa a nuestro Universo y es una realidad trascendental que comienza, mucho antes de nuestro espacio-tiempo, en la eternidad de los tiempos. Pienso que incluso la evolución que observó Charles Darwin no es sólo el fruto del azar y la selección natural  sino que  también necesita de este trasfondo que precisamente determina el campo primordial, como una especie de marcapaso trascendental. Y si esto es así, lo que al principio decíamos sobre el campo primordial que era una pizarra en blanco, bien lo podemos entender ahora como un campo lleno de vitalidad o como el reino de Eidos, resultado de una inmensamente larga evolución de este campo primordial.

Un reino de Eidos en el que quepan, por supuesto, los dioses y los demonios, y el bien y el mal. Y en el que quepan muchas más realidades de las que nos es dado imaginar. Que quepan: El Orden que marca el paso del Universo, la Inteligencia del Cosmos y un emporio inmenso de conocimiento. El reino de Eidos es el lugar donde se ubica Dios y todas las eidades, y donde se ubican el pasado, el presente y el futuro del Universo, y todos los conocimientos divinos y humanos. Y mucho más de lo que nos es posible imaginar.

Pero lo que sí puedo imaginar, y pienso que es una realidad que concuerda con los hechos, es el Centro Omega. Entiendo como tal el lugar, situado en el centro de la Inteligencia Divina, desde donde irradian los principios éticos. ¿Porqué entiendo así las cosas?. Porque he visto que todos los místicos auténticos conectan con una realidad de este tipo que es la fuente de los principios éticos, y porque la hipótesis concuerda con los hechos en el gran crucigrama.

3/ La entidad sutil individual.- En esta cosmovisión para entender el bien y el mal ocupa un lugar básico la propia realidad sutil o espiritual de cada uno de nosotros. Nosotros estamos constituidos de materia, de energía vibracional y de energía del campo primordial. Somos materia, somos vibración y somos campo puro. Esta energía sutil, la que está en la dimensión vibracional y en la dimensión del campo, es la que nos une al campo universal y nos permite conectar con las realidades eidéticas.

El complejo psíquico, formado por los supuestos socioculturales, los razonamientos, las emociones y los valores, es la realidad que conecta con los arquetipos del reino de Eidos. Los valores esenciales son principalmente la entidad sutil que, dicho de forma analógica, puede tratar de tu a tu con los arquetipos del bien o del mal, sintonizando con los que corresponda por su identificación con ellos.

4/ El substrato básico para el bien y el mal, la conexión valores - arquetipos.- Como vengo exponiendo, la conexión valores – arquetipos es el substrato fundamental en el fenómeno del bien y del mal. El reino de Eidos, o de los Arquetipos, nos envuelve y es consubstancial con nuestra realidad. Nosotros en nuestra esencia somos reino de Eidos. El bien y el mal, por lo tanto, hemos de verlo en dos vertientes que comparten la esencia: en la entidad individual de cada uno y en el reino de Eidos. Por aquello que una imagen vale más que cien palabras, para evidenciar esta doble vertiente expondré dos ejemplos concretos.

El primer ejemplo lo extraigo de un reportaje televisivo, emitido por el Canal 33, sobre el sueño, el 2-IX-02. Explican este trágico suceso que ocurrió en EEUU: un individuo se levanta de la cama en estado de sueño sonambúlico, coge el coche, hace unos 20 kms o algo más, se dirige a la casa de sus suegros, entra en la casa donde están durmiendo, intenta matar a los dos, ahogando al suegro por el cuello, a golpes con una herramienta de hierro que llevaba en el coche y luego con un cuchillo  que encuentra en la cocina. A su suegra la deja  inconsciente a golpes y luego la remata con un cuchillo. Reemprende viaje de vuelta a su casa y a los pocos kms despierta, no sabe dónde está y qué hace y se encuentra con las manos ensangrentadas y el cuchillo ensangrentado en el coche. Se dirige a la comisaría y pide auxilio, no recuerda nada.

Se celebra juicio: Se le declara inocente, porque se demuestra que es sonámbulo a través de un estudio EEG, un estudio clínico y un estudio de los antecedentes sonambúlicos  familiares. No se le considera responsable de sus actos, de los que no fue consciente.

En esta trágica historia podemos ver la conexión valores - arquetipos. Yo interpreto que este individuo debía querer muy poco a sus suegros, por no decir que los odiaba, y que durante el sueño fue “poseído” por unos determinados arquetipos que estaban en sintonía con sus valores, con su situación de poco afecto a sus suegros.

Un segundo ejemplo lo tenemos en la introspección de un fenómeno, por desgracia, muy extendido en nuestros tiempos, el terrorismo islámico. Yo escucho las opiniones que se manejan para explicar este desventurado fenómeno, y la verdad es que no las encuentro convincentes o por lo menos no totalmente satisfactorias. Creo que la Psicología convencional, o sea los conceptos que se enseñan en las universidades, no son capaces de dar explicación satisfactoria al fenómeno del terrorismo islámico. Es preciso introducir esta concepción amplia de los arquetipos que vengo exponiendo. Si entendemos que en los individuos del mundo árabe existe una persistente conexión con los arquetipos del pasado, con los arquetipos de aquellas derrotas humillantes a las que fueron sometidos hace siglos, entonces todo lo que sucede ahora se hace coherente y comprensible. Y se ve claro que la solución pasa por mejorar los valores y pasa por un diálogo profundo que entienda y utilice esta realidad arquetípica, lo que podríamos llamar un diálogo de arquetipos, una interrelación entre la concepción arquetípica occidental y la concepción arquetípica islámica. La situación no es fácil, como se puede entender, pero debe partir de tener bien presente la realidad valores - arquetipos.

5/ El principio del bien.- Y hablando de realidades arquetípicas, el principio del bien es una realidad arquetípica que podemos colocar como el quinto eje fundamental en esta cosmovisión para el bien y el mal. Entiendo que el principio del bien surge del centro omega con el que conectan los místicos y que es el origen de los principios éticos.

El centro omega es el lugar que señala San Juan de la Cruz cuando dice:

 

Entréme donde no supe,

y quedéme no sabiendo,

toda sciencia trascendiendo

 

Los principios éticos son una realidad universal de los humanos, en mayor o menor cuantía todos poseemos unos principios éticos que están dentro de nosotros. ¿Están ahí porque sí?. ¿O es que los podemos explicar por la interpretación reduccionista de los materialistas: los genes y el ADN que les bastan para todo?. Entiendo que los principios éticos son una realidad arquetípica universal que surge del centro omega con el que conectan los místicos de una forma extraordinaria, y con el que conectamos todos de una forma habitual, en mayor o menor grado, sin que nos demos cuenta, de una forma solapada como es lo normal en las conexiones arquetípicas.

El centro omega, durante la conexión mística, proporciona, según explican todos los místicos que la han vivenciado: 1- Una experiencia de unidad con todos los seres vivientes y con el resto del Universo. 2- Una vivencia de amor en su máxima expresión con todo lo que existe.

Entiendo que esta fuerza arquetípica del centro omega se traduce, durante nuestra conexión ordinaria, en la responsabilización social y ecológica propia de los principios éticos que todos conocemos.

Creo que San Juan de la Cruz se refería a lo mismo cuando decía:

 

¡Qué bien sé yo la fonte que mana y corre,

aunque es de noche!

.......

Su claridad nunca es oscurecida,

y sé que toda luz de ella es venida

aunque es de noche.

 

Desde la perspectiva de esta cosmovisión que culmina con el centro omega la vida tiene sentido. El sentido de la vida es la oportunidad de evolucionar, es decir de transmutar el mal en bien en la medida de las posibilidades de cada uno. O sea que el sentido de la vida es la posibilidad de mejorar las cosas, de acuerdo con el centro omega del que dimanan los principios éticos.

 

UNA COSMOVISIÓN PRUFUNDA, SER O NO SER.- Voy a contemplar dos eventualidades: Que se apunte, respecto a esta cosmovisión, en una dirección equivocada. O que se prescinda de cualquier cosmovisión que contemple la metafísica. Veamos qué sucede en cada una de estas eventualidades.

 

a/ Si se apunta en una dirección equivocada.- ¿Qué pasa si se apunta a una dirección equivocada?. Cuando unos valores deficitarios conectan con arquetipos apartados del centro omega ¿qué sucede?:

1. Los valores deficientes que conectan con los arquetipos del mal. Es una situación, como sabemos, demasiado usual y frecuente.

2.- Los fundamentalismos que apuntan a una dirección inadecuada. Pretenden apuntar hacia Dios pero con odio, resultando que conectan con las fuerzas negativas. También frecuente y de moda actualmente en el mundo islámico.

3.- Los que se apuntan abiertamente a religiones satánicas. Afortunadamente no es lo frecuente, pero tal tipo de comportamiento es el de las sectas satánicas que, por desgracia, las hay. Eso es apuntar hacia el mal en su expresión pura.

 

b/ Si se prescinde de cualquier cosmovisión que contemple la metafísica.- ¿Qué sucede si se prescinde de una Cosmología profunda que contemple la metafísica?. Es decir, ¿qué pasa si sólo se tienen en cuenta los parámetros materiales que se perciben y no se llega a la dimensión metafísica?. ¿Qué pasa si se prescinde de Dios?. ¿Qué sucede cuando el mundo se contempla desde un punto de vista materialista y ateo?. Apuntaré dos situaciones dentro de este contexto que veo frecuentes:

1.- El revolucionario. El revolucionario “anti-metafísica” puede conectar con principios éticos, incluso puede ser que de forma obsesiva, pero es enormemente proclive a que le falle el sistema: valores individuales – sentido de la vida – principios éticos. Es proclive a que le falle la auténtica apertura espiritual, a que le falle la conexión con los verdaderos principios éticos. El problema del revolucionario es que, con sus ideas y sus sentimientos, bloquea la conexión mística auténtica con el centro omega. Es el caso de aquellos revolucionarios franceses que apuntaban a la fraternidad y, sin embargo, inventaron la guillotina. Es el caso del Che Guevara que pretendía mejorar el mundo pero con la metralleta en la mano. O es el caso de muchos revolucionarios actuales que, quizá de una forma no tan espectacular como aquellos, pretenden mejorar el mundo prescindiendo de todo lo que suene a espiritualidad y con odio y sed de venganza.

2.- El relativismo que pierde la orientación. Falla la brújula que orienta hacia donde está el bien y el mal. Esta propensión a relativizarlo todo es una situación actual característica de nuestra época y del postmodernismo en general. Es el caso usual que podemos observar hoy en la mayoría de reflexiones intelectuales respecto al bien y el mal. Naturalmente que es mejor este relativismo  que el fundamentalismo dogmático propio de épocas anteriores. Hasta podemos decir que, superado el fundamentalismo dogmático, este relativismo está a medio camino del final que es apuntar al lugar correcto.

 

HACIA UNA RELIGIÓN UNIVERSAL.- Desde esta cosmovisión pretendo alentar hacia una religión universal que sirva para este milenio y los venideros, y que venga a llenar el ansia de religiosidad que permanece en el fondo de todas las personas y que no encuentra el cauce adecuado en las actuales religiones. Entiendo que debe apoyarse sobre tres aspectos básicos, todos muy al alcance de nuestra inteligencia, quizá no al alcance de la información e inteligencia de épocas anteriores, pero sí accesibles a la inteligencia del hombre actual, con sus conocimientos e información:

 

1. Una Religión que, ya de entrada, reconozca su falibilidad. De forma explícita y decidida. Sobre la base del no dogmatismo, o sea del reconocimiento de la falibilidad de la condición humana, sobre esta base podrá luego construirse el magno edificio posterior, ilimitado, como el de otra ciencia cualquiera, en este caso de la Ciencia Religiosa. 

2. Una Religión que comience de nuevo al intentar definir a Dios. Hay que atenerse a los hechos, prescindiendo de premisas preestablecidas que no vengan avaladas por los hechos. Yo considero fundamentales tres aspectos respecto a la divinidad:

      -El Dios que evoluciona que nos permite entender la lucha del bien contra el mal. Imaginemos un campo primordial que evoluciona desde el infinito, imaginemos la  edad del Universo elevado a la billonésima potencia. Una cifra difícil de imaginar, inmensamente grande, pero posiblemente nos quedamos cortos para expresar este lejano infinito pasado. El caso es que nosotros evolucionamos y que todo lo que vemos está sujeto a la evolución, yo entiendo que la evolución de la divinidad es una concepción congruente con los hechos y que resuelve muchas preguntas e incógnitas.

      -Un Dios que no es el creador de las leyes de la Naturaleza, es las leyes de la Naturaleza y está sujeta a ellas.

      -El Centro Omega o Dios de los místicos es según definen ellos: Amor, sentimiento de Unidad con Todo e Iluminación.

3.Una Religión que instituya como base de la misma a la experiencia religiosa. Cuando voces como la de Nietsche proclaman que Dios ha muerto puede entenderse y admitirse que ello es válido para el Dios que está frente de la creación y separado de la misma. Debe entenderse que un Dios de estas características, separado de la creación, realmente no es admisible, pero sí que lo es un Dios que es la esencia, la energía, la consciencia y la inteligencia del Cosmos, es decir el Dios con el que conectan los místicos. Por esto la experiencia religiosa de esta realidad divina ha de pasar a ser el protagonista principal o la realidad básica de una Religión Universal. Por encima de libros antiguos que se consideren sagrados, la experiencia religiosa es la realidad genuina, es lo que una Ciencia Religiosa ha de considerar la evidencia de los hechos y la base de la vivencia religiosa. Las grandes Religiones actuales se basan en antiguas experiencias visionarias. Creo que corresponde que la Religión Universal o Ciencia Religiosa se actualice cada día a través de las experiencias religiosas que se vayan constatando, investigando e integrando. La teoría religiosa debe fundamentarse en las experiencias vivenciales, y la práctica religiosa debe encaminarse a la conexión vivencial, es decir una oración que se dirige no solamente hacia fuera sino sobretodo hacia dentro, una oración que permita la expresión de la propia naturaleza divina. Willigis Jäger, un conocido maestro actual de la espiritualidad que preconiza y defiende este protagonismo de la experiencia vivencial, dice: “La tarea del yo consiste en relegarse para dejarle sitio en la vida a la realidad primera”.

Una Religión Universal de este tipo, que dejara atrás los consabidos libros sagrados de siempre, para actualizarse y revitalizarse cada día, creo que conectaría con el ansia espiritual de todos los humanos y podría ofrecer el elemento preciso para el resurgimiento espiritual que el hombre necesita, lejos de dogmatismos increíbles y de fanatismos peligrosos, que podría dejar como pertenecientes a una etapa superada. Sin duda sería un importante vínculo de unión, de entendimiento y de confraternización. Por aquello de que por sus obras los conoceréis, una Religión con esta universalidad y visión cósmica que le es inherente, siempre  debiera ser  un factor de unión, entendimiento y confraternización. Por su propia esencia porque, no lo olvidemos, su origen está en el Centro Omega.

 Por Ramon Marquès

 Conferencia pronunciada, el 5-IV-03, ante la Asociación Liceu Joan Maragall de Filosofía, en el Ateneu de Barcelona  
y vetada para su publicación por una comisión con un paradigma demasiado académico y carente de la amplitud suficiente para una cosmovisión que contemple la metafísica. En cualquier caso, ¡una muestra de la calidad innovadora de esta conferencia! 

 

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